Buena semana para la 4T

Con la detención de César Duarte, la extradición de Emilio Lozoya y la visita a Washington, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se anotó varios aciertos la semana pasada

AMLO y Donald Trump. Foto: Twitter @GobiernoMX

Carlos Cham

La semana pasada será una que recuerden muy bien los seguidores de Andrés Manuel López Obrador y para aquellos que creen que el gobierno de la 4T va por buen camino.

Hubo dos noticias que dan esperanza de que el combate a la corrupción es en serio, pues el gobierno español anunció la extradición a nuestro país del que fuera titular de Pemex en el sexenio de Peña Nieto, Emilio Lozoya, por enriquecimiento ilícito y actos de blanqueo de capitales.

La otra noticia fue en el mismo rubro, César Duarte, ex gobernador de Chihuahua, fue aprehendido en Miami, Estados Unidos, por los mismos delitos y otros más. Aquella famosa foto del “nuevo PRI”, parecerá más como promocional de una nueva temporada de la serie “Orange is the new black”.

Ahora bien, pasando al tema de la reunión entre López Obrador y Trump en la Casa Blanca, también es para celebrar, pero con mesura.

Si bien, previo al encuentro se esperaba que este transcurriera en un ambiente hostil o con alguna grosería explícita por parte de Trump hacia el Presidente y para el pueblo mexicano, todo sucedió en calma chicha.

El cuerpo de protocolo de ambas presidencias actuaron a la altura que mereció la primera reunión entre estos mandatarios. Se entendió bien que esta junta se daba en el marco de la puesta en marcha del T-MEC y se procedió en consecuencia.

El mandatario estadounidense entiende su forma de hacer política y así lo demostró en su mensaje. Fue un discurso lleno de halagos y de buena voluntad, de cooperación entre naciones y entre homólogos, esquivó los temas álgidos y hasta se podría decir que se mostró amable.

Sabemos que mañana todo esto puede cambiar al calor de un tuit incendiario en contra de los “bad hombres”, así es él. Pero también AMLO entiende que hay que hacer política con el líder del aún hegemón mundial.

Por su parte, Andrés Manuel hizo gala de un discurso lleno de simbolismos, de historia, así como, fiel a su estilo, “de pegar y sobar”. Comparaciones de los padres fundadores estadounidenses con los próceres que nos dieron patria a las y los mexicanos, haciendo guiños en las transformaciones de la nación, mencionando históricas ayudas bilaterales, yendo de Juárez a Roosevelt, de Lincoln a Cárdenas, de la actualidad.

Un discurso sobrio, entusiasta y hasta nacionalista, en la localía proteccionista de quien tiene el lema de “make America great again”.

Así, la primera salida al extranjero del presidente mexicano resultó bien. Ahora falta articular un tratado de libre comercio que, por la vía de los hechos y no solo en la letra, sea justo e igualitario para empresas, empresarios y trabajadores de los tres países, exactamente de donde cojeaba el anterior TLCAN. Veremos.

Evidentemente también faltaron los temas duros entre los dos países, como el muro fronterizo, el DACA, los dreamers, en fin, la migración en general.

Otro tema que debe de tener Marcelo Ebrard ya en su cabeza es la “operación cicatriz” con los demócratas, en especial con Nancy Pelosi y con Joe Biden, por su muy probable arribo a la Casa Blanca. Sin embargo y con todo eso, en este momento es mejor tener -cerca- a un personaje como Trump.

Buena semana para la Cuarta Transformación.

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