Trump, ¿amigo o enemigo?

El 8 de julio el presidente Andrés Manuel López Obrador visitará a su homólogo estadounidense Donald Trump, cuando éste se encuentra en la búsqueda de su reelección

Fotos tomadas de Twitter

Carlos Cham

Ayer se celebró el día de la Independencia en Estados Unidos de América y en este año en particular no hay nada que celebrar.

Es el país que tiene la mayor cantidad de contagios por COVID-19 en todo el orbe, con 2.86 millones y 132 mil decesos.

Al mismo tiempo se vive una ola de protestas antirracistas detonadas por la brutalidad policial y provocada por un histórico racismo y xenofobia que impera en todo el territorio estadounidense.

Aunado a esto, tienen un presidente que no solo denosta estas protestas, sino que además las intenta reprimir a toda costa, por supuesto con más violencia y más racismo.

En medio de este panorama desastroso, el pueblo estadounidense tiene delante suyo unas elecciones que sus candidatos no emocionan a nadie.

Por un lado se juegan la reelección de Donald Trump y, por el otro, está Joe Biden, quien fungió como vicepresidente con Barack Obama, un hombre honesto, de principios, demócrata intachable, pero más aburrido que un Necaxa contra Puebla. No conecta con los jóvenes, no conecta con los latinos, no conecta con la población de color, no conecta con las mujeres, sin embargo competirá por el electorado de Trump y los grupos antes mencionados no votarán por una reelección.

El escenario trumpista va en declive, la imagen del presidente ha perdido credibilidad por su temperamento y sus constantes y erráticas decisiones; mientras Biden se ve fortalecido por la oleada de protestas contra el racismo y los niveles de desempleo que enfrenta Estados Unidos, asuntos por los que ambos candidatos han discernido y que hoy por hoy siguen marcando la agenda de la Casa Blanca.

Dentro de estas agendas el encuentro que tiene el presidente con su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, con motivo del arranque del T-MEC y en donde el premier canadiense no ha confirmado su asistencia.

Esta visita entre los mandatarios de América del Norte también tiene implicaciones electorales, pues aunque Biden está a favor del T-MEC, ha mencionado que no fue el mejor acuerdo para su país; aunado a esto, él no se verá con López Obrador en Washington debido a un mensaje del presidente mexicano donde dijo “que no sería correcto”.

Con esta decisión es inevitable el recuerdo de la visita de Trump a nuestras tierras, cuando aún se encontraba en campaña, propiciada por Luis Videgaray en tiempos de Peña Nieto, y que tantos comentarios negativos le produjo a la pasada administración.

Así, pues, dentro de las varias situaciones adversas para las y los ciudadanos “americanos” es que, según datos de The Economist las encuestas marcan con un 50 a 30 por ciento a Joe Biden como favorito sobre Trump para llegar a la Casa Blanca; y con un 90 por ciento de probabilidad de que esto se mantenga hasta el próximo 3 de noviembre.

Sin embargo, para la sociedad y el gobierno mexicano no es tan alentadora esta noticia, pues no es nuevo que el demócrata le tiene algunas reservas y hasta animadversión al líder de la Cuarta Transformación.

Ya veremos si la primera salida del territorio mexicano de López Obrador resulta una serie de negociaciones benéficas para ambos países, o si todo se quedará en el tintero del escritorio de un Trump que no repetirá como presidente.

Todo parece indicar que quien deberá de realizar la “operación cicatriz” será el canciller Marcelo Ebrard para entablar nuevamente las relaciones adecuadas con la facción demócrata.  

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