Testigos – Alfredo Padilla Pacas

Por Rey Orozco Gallardo

Es uno de los cimientos fuertes para que la agrupación Padilla siga

(José Crescencio Padilla Pacas)

En la ciudad de Tlajomulco de Zúñiga, la familia Padilla es una de las más extensas y de gran arraigo. Su participación en distintos ámbitos locales, le ha llevado a ser un linaje representativo del terruño.

Uno de sus miembros es don Alfredo “Tito” Padilla,  mejor recordado por su papel en la unidad y en la continuidad de un valioso legado: la famosa banda Hermanos Padilla.

Alfredo Padilla Pacas, hijo de Félix Padilla Esquivel y Sofía Pacas Flores, nació en Tlajomulco de Zúñiga, cabecera municipal, la mañana del 7 de agosto de 1948. En el seno de una familia dedicada a las labores del campo, se le recuerda a don Tito como el “chivero” (pastor).

Los Padilla dedicaban su tiempo también a la música. Don Félix era músico y, consciente de la importancia de la preparación, envió a sus hijos a las clases que se impartían en las Misiones Culturales. Don Alfredo lo hizo de forma tardía.

“Mi papá contaba: ‘estaba un tromboncito viejito en la pared, colgado, lo empecé a tocar y lo empecé a tocar’. Mi abuelito Félix preguntó: ‘¿Quién está tocando el trombón?’, mi abuelita le respondió: ‘¡Ah!, es Alfredo’. Ya se metió emocionado: ‘Te voy a llevar también a estudiar, porque tú sacas sonidos’. Así fue como él comenzó. Él sabía lírico, pero ya cuando llegó lo de Misiones Culturales, empezó a acoplarse con ellos dentro de la lectura”, recuerda Juan Carlos Padilla Cabrera, hijo de don Tito.

Con preparación previa del señor Antonio Cabrera y los conocimientos obtenidos de la Misión Cultural número 18, surge, en 1969, la banda Hermanos Padilla. El joven Alfredo, como trombonista, figuró entre los músicos iniciadores de esta agrupación, la que se convertiría en distintivo del municipio en poco tiempo.

Por esos años, apareció entre los fundadores del Comité de Santa Cecilia, encargado de organizar la festividad con motivo del Día del Músico en la cabecera municipal.

Desarrollados los talentos, el  grupo comenzó a experimentar la deserción de los integrantes; sin embargo, recuerdan los músicos cómo don Tito Padilla dio muestra de lealtad a la agrupación, evitando con su ejemplo la desaparición.

“Era enérgico, porque le gustaba que las cosas se hicieran bien; él siempre fue fiel al grupo, a él se debe que la banda Hermanos Padilla permanezca”, recuerda don José Padilla, su hermano.

En 1970, don Alfredo Padilla contrajo nupcias con doña Faustina Cabrera, teniendo como hijos a Juan Carlos, Gerardo, María Concepción, Félix, Margarita, José Luis, Gabriela y Alfredo Padilla Cabrera.

El matrimonio obtuvo cargos en la Cofradía de la Purísima Concepción en dos ocasiones: como “chiquitos”, en el periodo 1973-1974, y como “mayores”, de 1987 a 1988. Devoto de la Purísima, don Tito vio la oportunidad de contribuir a partir de su cargo de “mayor”: inició las obras para adornar con cantera el altar de su patrona y fomentó la unidad al interior de las familias de la cofradía en turno.

Los Padilla Cabrera fueron los primeros en la familia en ejercer un cargo en la cofradía, convirtiéndose don Tito en consejero de quienes le siguieron: “Nos enseñó siempre la honestidad, siempre ser claros y no abusar de los cargos; él siempre decía ‘lo de allá es para allá, y lo de acá es para acá’. Tú cumple con lo tuyo”, comenta su hijo Félix Padilla Cabrera.

En el año 2019, la banda Hermanos Padilla festejó su 50 aniversario. El pilar de la continuidad fue don Alfredo, aunque sin protagonismo: era un líder, inspiraba respeto; nunca fue el representante de la banda, pero siempre estuvo atento a las necesidades del grupo: transporte, uniformes, etcétera.

La mañana del 30 de marzo de 2020 don Tito Padilla se despidió del gremio y del pueblo de Tlajomulco, dejando su recuerdo en aquellos terruños del municipio, y fuera de él, que se deleitaron con su música.

Hoy, el legado de don Félix Padilla se mantiene vigente y encargado a la tercera generación, gracias a la labor de don Alfredo Padilla Pacas.

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