Horus – Poco interés por el COVID-19 en Tlajo

En Tlajomulco no hay mucho interés por prevenir el coronavirus COVID-19

PARA LEERNOS, DONDE QUIERA ES BUENO

Lo que importa es comunicarnos y compartir con ustedes, amables lectores, nuestros puntos de vista.

El ya catalogado fenómeno del siglo, hasta la fecha, coronavirus COVID-19, sin duda dejará honda huella entre quienes nos ha tocado vivirlo, mas no padecerlo. Por sus efectos y consecuencias de toda índole: enseñanzas, experiencias, dolor angustia y muerte, con todo y sus dolorosas circunstancias.

La vida cotidiana, dañada por la precaria economía, se ha visto afectada de manera dramática en todos los órdenes, y los medios de comunicación no escapamos a esta realidad, sobre todo los medios impresos como es nuestro caso.

Ante tal circunstancia, en el Periódico La Verdad de Tlajomulco, comprometidos con nuestros lectores y conscientes de la importancia que reviste seguir informando a la comunidad, hemos decidido suspender temporalmente la edición impresa de nuestro periódico y seguirlo difundiendo, como ya lo hemos venido haciendo, de manera electrónica a través de nuestra blog de WordPress y las redes sociales de libre acceso.

Por nuestra parte, agradecemos de antemano su preferencia y que nos sigan leyendo, ahora de manera digital, sin descuidar los principios rectores que siempre han guiado nuestro quehacer periodístico.

Ante la pandemia por la que atravesamos, y de la cual no es se debe señalar un responsable (la naturaleza) ni aplicar una solución única que no existe, y por lo tanto para abordar el problema y solucionarlo la lógica nos dice que debemos participar todos, sin que el “todos” suene a retórica.

Gobiernos y ciudadanos, sea cual sea su jerarquía o actividad, debemos contribuir en la solución por medio de medidas sanitarias y de salud pública y, en su caso, mediante conductas responsables del ciudadano para contener y abatir la propagación del contagio entre la población, sobre todo la más vulnerable.

TLAJOMULCO ES JALISCO, COVID-19

En Jalisco, muchos y grandes han sido los esfuerzos que ha emprendido el Gobierno del Estado para hacer frente a la contingencia, adicionales a las medidas dispuestas por el Gobierno Federal.

El gobernador Enrique Alfaro se anticipó a la suspensión de actividades, a solicitar pruebas antivirales, a intensificar la campaña de aseo de manos y suspensión de reuniones, acciones que han traído como resultado la contención de la propagación en el estado y, a nivel nacional, encontrándose Jalisco en estándares aceptables en el combate de la pandemia.

Pero, ¿qué estamos haciendo los ciudadanos para contribuir a la contención del contagio y la solución conjunta y activa de esta pandemia que a todos nos afecta?

Según hemos observado, por lo menos en Tlajomulco parece que no se ha entendido la gravedad de esta contingencia. Mucha gente sigue saliendo a la calle sin las más mínimas precauciones de prevención sanitaria, se registran actividades deportivas grupales, se hace comercio en la vía pública sin las medidas de precaución tan difundidas.

En este municipio nos encontramos en alto riesgo de contagio y desencadenamiento de brotes por la irresponsabilidad de algunos ciudadanos que se resisten a cumplir con las disposiciones de prevención sanitaria de contención.

Es imposible que la autoridad sola pueda con esta contingencia que requiere la colaboración responsable de los ciudadanos, de quienes no queremos vernos afectados, pero que por la irresponsabilidad de unos cuantos nos afecten a los que sí estamos conscientes de la gravedad o letalidad de este coronavirus.

A todos corresponde poner nuestro granito de arena, cada cual lo que le toca y alcanza. El Gobierno Municipal, por su parte, lo hemos visto intensificando la campaña de perifoneo para disuadir a la comunidad a permanecer en casa y entender que la suspensión de labores no son vacaciones, sino una urgente necesidad de evitar el contacto interpersonal, que es la forma más común de trasmisión de la infección.

Recientemente se ha dedicado a distribuir gel antibacterial, cubrebocas y despensas a la población más vulnerable. Pero, como decimos, no todo es responsabilidad de la autoridad, y la ciudadanía debe también hacer su parte y permanecer en sus domicilios hasta que concluya la alerta sanitaria y así lo declare la autoridad competente.

EDITORIALIZANDO “LA VERDAD”

El libre pensamiento y la libertad de opinión son, de suyo, dos atributos de toda democracia que se precia de serlo, baluarte que distingue a los gobiernos modernos y participativos cuya divisa es tomar en cuenta la opinión de todos, desde las más poderosas voces hasta las más respetables minorías que no por ello han de ser soslayadas.

Lo anterior se conjuga con un elemento sustantivo en el concierto de las libertades, que para los medios de comunicación la representa la independencia económica; pues no hay mayor oprobio que el sometimiento de un medio de comunicación a la autoridad o gobierno por motivos económicos o ataduras ideológicas.

En las sociedades actuales, la coexistencia de medios y gobierno ya pasó de ser vertical desde el todopoderoso gobernante hacia la sometida genuflexión del periodista o reportero.

Más aun pretendiendo utilizar el factor económico como medida de presión para conseguir opiniones favorables al “señor” y a contentillo de su corte, que muchas veces prefiere alejarlo de los suyos para instalarlo en los grandes escaparates que ofertan los “grandes” medios; pero que, por otra parte, representan un alto costo que finalmente incide en el erario público.

Triste suerte le espera al medio que por conveniencia económica o pobreza ideológica y de principios se entrega en cuerpo y alma al gobernante en turno.

En este orden de ideas y ante un escenario de auténtico ejercicio de libertad e independencia, hacemos propio el apotegma atribuido al ilustre revolucionario Emiliano Zapata, o a Benito Juárez García: “Prefiero morir de pie que vivir de rodillas”.

Decir la verdad sin jiribilla es informar, y a nadie debe sorprender que la sociedad deba estar informada sobre todo lo que hace o deja de hacer su gobierno por el que votó, o que sin haberlo hecho la mayoría ya lo eligió.

Así funciona la democracia en donde se practica a cabalidad, como aquí “mesmo”, dijo aquel.

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