Grandes pérdidas en comercios de Tlajomulco por el cierre obligatorio

Los que tienen autorización para abrir han visto reducidas drásticamente sus ventas

Francisco Castro

Mercado Eugenio Zúñiga vacío

Pérdidas incuantificables sufren los comerciantes de Tlajomulco por el cierre obligado de sus negocios, ordenado por las autoridades del Estado como una de las medidas para tratar de disminuir al mínimo la propagación del virus causante del COVID-19.

Solamente se permite la apertura de los establecimientos esenciales para la población, como son los de venta de comida, ferreterías, talleres mecánicos, tiendas de material eléctrico, refaccionarias y abarrotes.

Las calles de esta población, todo el tiempo con mucha gente, ahora se ven casi solas. Esto ha provocado que las ventas de los negocios que están abiertos se hayan reducido drásticamente.

El Mercado Municipal Eugenio Zúñiga, que paulatinamente se ha venido transformando en un centro gastronómico, ahora está casi desierto y con las sillas y mesas rodeadas por cintas amarillas de plástico para impedir que los clientes tomen asiento.

El propietario del más exitoso de estos negocios, siempre ocupado cobrando a los clientes, ahora se ve triste, recargado en un poste, lamentando la ausencia casi total de consumidores.

Dijo que desde que se impusieron las restricciones a la circulación de la gente en las calles, sus ventas se han desplomado un 90 por ciento. Sin embargo, no baja las cortinas y está dispuesto a soportar todo el tiempo que sea posible pagando los salarios a los empleados.

Otros comerciantes de Tlajomulco, como el propietario de una cremería, dice que aun cuando las ventas han disminuido, todavía tiene ingresos suficientes para la operación del negocio.

En cambio, para otros, el cierre obligado ha significado la quiebra total. Es el caso de un gimnasio que recién había abierto; ahora luce vacío y el local en la espera de ser rentado.

Los consultorios dentales son un caso especial. Fueron los primeros en cerrar y lo hicieron por voluntad propia, antes de que fuera obligatorio.

Ha de ser porque son los profesionales de la salud que trabajan con el rostro más cerca de la cara del paciente, incluso dentro de la boca y en contacto con la saliva. Aun cuando usan guantes y cubrebocas, como medida preventiva decidieron suspender los servicios.

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