López Obrador pasó a tiempo el micrófono con el COVID-19

Después de desaciertos y tibias posturas, el Presidente de México parece haber aprendido varias lecciones

Fotografía: Twitter

Por Carlos Cham

Como sabemos, los meses posteriores a las elecciones de 2018 fueron una luna de miel entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el país, al menos así lo indicaban sus altos niveles de aprobación -llegando a rozar un 80 por ciento-.

Marcaba la agenda nacional, siempre poniendo al centro del debate los temas que a él le interesan y desatando las discusiones entre todos los habitantes del país: los “opinólogos” en medios de comunicación, los “expertólogos” en redes sociales y a familiares y amigos en la sobremesa o a la hora del café. El país entero volcado en la discusión acerca de las decisiones gubernamentales, sin duda un logro de la 4T.

A pesar de sus yerros en la operación de la administración pública o en la (hechura e) implementación de políticas públicas, el presidente ha podido resistir los “embates de la oposición” en temas como el diseño del Plan Nacional de Desarrollo o en la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, cierre de estancias infantiles, designaciones inadecuadas dentro de su gobierno, el límite a los salarios en su gobierno y en el Poder Legislativo, incluso ha salido bien librado de temas muy delicados como el Culiacanazo y la masacre a miembros de la familia LeBarón en Bavispe, Sonora.

Sin embargo, arribó el movimiento feminista y lo descolocó completamente. El Presidente no solo no comprende el tema, sino que tampoco entiende que no entiende. Debió de pasar el micrófono a alguna especialista dentro de su gabinete (que las hay) o a alguna experta aliada a su administración.

Eso no sucedió y perdió la gran oportunidad de ser empático con más de la mitad de la población del país. Inmediatamente después, llegó el Covid-19 a territorio nacional y el primer síntoma de esta pandemia se manifestó en sus índices de popularidad, cayendo a un 50 por ciento (aún bastante rentables), al no mostrar señales de conocimiento en el tema ni una mínima idea de las acciones a llevar a cabo.

Así, después de su terrible actuación y poca sensibilidad respecto al 8M y 9M, aunado a la ligereza demostrada en el tema del coronavirus en México, todo parecía indicar que se avecinaba la tormenta perfecta para López Obrador: sin legitimidad ante las mujeres (y muchos hombres).

Se preveía que, a causa del Covid-19, la población con altos niveles de contagio transitara rápidamente de fase en fase con decenas de decesos. Por último, se esperaba un país sumido en una depresión económica quizá del tamaño a la ocurrida en 1995 o mínimo como la vivida en 2008 y 2009. Esto, para desgracia de pocos y alivio de muchos, no ha sucedido al día de hoy.

Pero el Presidente aprendió la lección y, en esta ocasión, López Obrador supo pasar el micrófono a tiempo y lo hizo a una persona capaz y responsable: al subsecretario de Salud, doctor Hugo López Gatell, quien ha mostrado vasto conocimiento en el tema, paciencia casi monacal, así como la serenidad necesaria para estos casos.

Mientras que en Brasil, con su mandatario más preocupado por la economía que por la vida de sus habitantes, se cuentan 300 fallecimientos; en Ecuador son tantos los decesos que las personas dejan a sus muertos en las aceras; o Colombia que se encuentra en toque de queda, en México se registran sólo 50 decesos, lo que demuestra que -hasta el momento- se ha sabido actuar oportunamente y, a su vez, sin entrar en pánico.

Esperemos que estas medidas sean suficientes para las y los mexicanos y que, en el momento que llegue la inevitable recesión, el gobierno haya aprendido la lección y se comporte adecuadamente.  

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