José García Álvarez

“Ha sido inspiración de literatos y pintores de este pueblo”

(José Octavio Guevara Rubio, historiador)

Rey Guadalupe Orozco Gallardo

El escudo de armas de Tlajomulco es un conjunto de íconos culturales del lugar. Entre ellos, es posible distinguir una chirimía, instrumento musical cuyo sonido proveniente de la torre del “Templo del Hospital”, le da a Tlajomulco de Zúñiga el toque de un pueblo al tanto de sus tradiciones.

Acompañado de un tambor, don José García da continuidad al oficio de “chirimiyero” o “chapetilla” que su padre le heredó.

Durante los viernes de Cuaresma y el triduo pascual, los transeúntes se deleitan con las melodías de don José, desde la madrugada hasta la tarde; sin embargo, su labor va más allá de la cabecera municipal, llevando el nombre de Tlajomulco a lugares dentro y fuera del estado de Jalisco.

José García Álvarez nació en Tlajomulco de Zúñiga, el 28 de noviembre de 1950. Es hijo de don Juan García García y doña María Álvarez Alatorre, y miembro de una familia que ejerce los oficios representativos de Tlajomulco: músicos, ladrilleros, comerciantes, cargos en la cofradía de la Purísima Concepción, entre otros.

Cuando don José tenía seis años, el literato tlajomulquense Francisco Sánchez Flores escribía cuán importante era la chirimía en las festividades de la “tierra del rincón”, misma que tocaba el famoso chirimiyero Juan García, su padre.

“A mi papá le dieron una medalla por tocar la chirimía. Cada que el Gobernador lo solicitaba, tenía que dejar lo que estaba haciendo para ir a presentarse a tocar”, relató don José.

Hasta que falleció, hace 40 años, don Juan García acompañó las festividades de Tlajomulco con su chirimía. Entre su herencia se encontraba el icónico instrumento, mismo que adquirió don José García y con él ha dado continuidad a la labor de su padre hasta nuestros días.

Las personas suelen relacionar la chirimía del señor García con los viernes de Cuaresma y el triduo pascual, en el que se tocan los “lamentos” a Santo Entierro; sin embargo, su actividad se hace presente también en otros días, en ceremonias de otro tipo y en diferentes lugares.

Nuestro testigo ha recorrido grandes distancias con su instrumento: dentro del municipio, en Santa Cruz de las Flores, San Miguel Cuyutlán, San Juan Evangelista, San Lucas Evangelista.

Fuera de Tlajomulco: en Atemajac de Brizuela, San Cristóbal de la Barranca, Potrerillos, Jesús María, Guadalajara, Jamay, Casimiro Castillo, San Isidro Mazatepec, Ixtlahuacán de los Membrillos, entre otros; y fuera de Jalisco, en Zacatecas.

“Siempre fue un motivo de orgullo para mi padre, y ahora para mí, el tema de tocar la chirimía, aunque a veces pienso que es más valorado y apreciado fuera que aquí en el mismo pueblo”, comentó don José, preocupado por asegurar la continuidad. Atendiendo esta cuestión, se impartieron clases para enseñar a tocar el instrumento musical, aunque no dieron el resultado esperado.

Afortunadamente para don José y para Tlajomulco, su hijo Rubén y su nieto Santiago dan muestras de continuar con el legado de los García: “Creo que el arte de tocar la chirimía tiene mayor probabilidad de continuar con las personas de mi familia”.

El oficio de nuestro testigo tampoco se limita al deleite de los oídos, sino que ha inspirado a los más destacados escritores y pintores del municipio. Así, la huella de don José García, y quienes le seguirán en la chirimía, da vigencia al escudo de armas y a las tradiciones de Tlajomulco de Zúñiga.

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