La chirimía seguirá sonando en el Templo del Hospital

Para los usuarios de redes sociales en el pueblo de Tlajomulco, dos cosas fueron tema de discusión esta semana: el coronavirus y la chirimía

Redacción

“Un ícono cultural es un individuo, práctica u objeto reconocido por los miembros de una cultura, como la representación de algún aspecto de su identidad”, sostiene el historiador José Octavio Guevara Rubio, jefe del Archivo Histórico de Tlajomulco. 

El viernes 20 de marzo de 2020 se rompió una tradición al dejar de escucharse los “lamentos” y “consuelos” que interpreta la chirimía de don José García Álvarez en el Templo del Hospital desde hace casi medio siglo, como herencia que recibió de su padre don Juan García García, quien lo antecedió en el oficio.

Las redes sociales ocuparon un lugar importante, donde supuestos comunicados oficiales trataron de dar una respuesta carente de conocimiento y veracidad. En ellos se hablaba de que dejaría de presentarse a tocar “por los malos tratos que le había dado la Cofradía en turno”.

Al buscar a los responsables de esta organización comunitaria, dijeron desconocer el tema y el contenido de lo publicado en la supuesta página oficial, que resultó falsa porque el mismo don José no tenía conocimiento de lo ahí publicado en su nombre.

La actual Cofradía del Templo reiteró su compromiso de seguir fomentando y custodiando nuestras tradiciones. Ahora se ocupan de la próxima “firma” de los estatutos de sus relevos el “Viernes de Dolores” que cae el 3 de abril, las próximas “veladas” tradicionales que inician el viernes primero de mayo por la contingencia del COVID-19, y las “bateas/rosarios” los sábados siguientes.

Lo que es cierto, es que don José García Álvarez y su familia seguirán ejerciendo este ícono tan nuestro, que nos llena de orgullo, arraigo e identidad, cada viernes de cuaresma y triduo pascual en la torre del Templo del Hospital de Tlajomulco (La Purísima Concepción).

El maestro Octavio Guevara nos compartió un fragmento de “La Vida y la Muerte entre los tlajomulcas” del doctor Francisco Sánchez Flores, publicado en 1956, que habla sobre el papel que ocupa la chirimía para Tlajomulco:

“Raza noble, vives viviendo tu miseria con la dignidad del rico empobrecido. Fatalmente muriendo, mueren tus viejas costumbres. Mientras tus serranías se tiñen con el morado impalpable de los atardeceres calcinados y polvosos en las cuaresmas cristianas, mientras en las torres de tus iglesias lloren y canten las chirimías […] seguirás viviendo; no importa que la miseria te arranque pródigos, besarán el polvo de tus mayores. Raza serena adornada con flores a la muerte, y las chirimías que para otros lloran, para ti cantan”.

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