COVID-19: oportunidad para salvarnos como comunidad

Por Verónica Delgado

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el COVID-19 “es una enfermedad infecciosa causada por un nuevo virus que no había sido detectado en humanos hasta la fecha”.

Apareció el 31 de diciembre de 2019 en Wuhan, China. Es un virus que causa enfermedad respiratoria como una gripe. Son diversos los síntomas: tos, fiebre, dolor de cabeza; en casos más graves puede producir una neumonía.

Su cara más importante es la relacionada con la salud humana, ya que su elevada contagiosidad genera graves problemas de salud pública, sobre todo en países donde no se tiene un sistema de salud eficiente para contener en poco tiempo y evitar que se extienda dramáticamente el virus.

Hemos visto a lo largo de estas semanas al subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, quien es maestro en Ciencias Médicas y doctor en Epidemiología encabezar las conferencias matutinas del presidente Andrés Manuel López Obrador, donde informa de manera oportuna y clara los protocolos que tenemos que seguir para prevenir el contagio.

El reporte ofrecido a las 19:00 horas por la Secretaría de Salud del Gobierno de México al miércoles 18 de marzo anuncia que las cifras en México son: 118 casos confirmados.

Las repercusiones del COVID-19, además de los efectos en la salud, son también de índole social, ambiental y económica, por lo que representa un problema sistémico y político.

Considero debemos como sociedad dimensionar el futuro que, aunque incierto, está marcando el rumbo de la humanidad; hay que verlo como una oportunidad.

No sólo estamos reflexionando sobre nuestra fragilidad como humanos, también estamos experimentando niveles de ansiedad y confusión ante una reveladora y triste realidad de cómo estamos reaccionando ante esta crisis.

El desabasto en los supermercados lo ocasionan principalmente las personas con alto nivel adquisitivo; sin mesura podemos llegar a compartir información falsa; el individualismo flota a los niveles más altos de egoísmo y mezquindad, y así otros impactos psicosociales.

Existe una profunda paradoja en toda esta pandemia: mientras se avecina una grave recesión económica, también vemos cómo la Tierra está tomando un merecido y urgente respiro ante el despojo cruel y despiadado que el sistema capitalista y su sociedad le hemos hecho. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) han disminuido en los países más ricos del mundo; las aguas se aclaran y los animales retornan a su territorio.

Me pregunto si en las mentes de las personas con este distanciamiento social han reflexionado también si es momento de activar nuestras capacidades de autogestión como una comunidad mundial unida ante esta crisis epidemiológica.

Como dice Paulo Freire: “Nadie se salva solo, nadie salva a nadie, todos nos salvamos como comunidad”.

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