Hoja por Hoja – “Chupasangres” en el PRI

Los dinosaurios “chupasangre” del PRI en Jalisco

Maggie Urzúa

Las cenizas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Jalisco mantienen algo de fuego, atizado por la escasa sangre novel que se le mantiene fiel o por algunos militantes con buena reputación que están ocupando papeles secundarios.

Todo indica que esta especie de respiración boca a boca va a darle vida a “parásitos” políticos que están acaparando los altos mandos del organismo en la entidad. Los dinosaurios se niegan a extinguirse y, para su supervivencia, chupan la sangre de perfiles que deberían estar ocupando su lugar.

Es el caso de Tlajomulco de Zúñiga. El partido, que ya ni oficinas posee, le otorgó la dirigencia municipal a un personaje que les profesa lealtad en una época donde ser joven y priista es prácticamente antónimo; quien, además, se colgó una medalla por haber derrotado al grupo dominante.

Por otro lado está Ricardo Plasencia, priista de cepa que aún tiene autoridad y credibilidad cuando se trata de hacer declaraciones u opinar sobre el rumbo de su decadente partido; el cual ha tratado de mantener un perfil sensato y disciplinado. A él lo acaban de nombrar líder de la CNOP.

Observando la conducta de estos dos individuos, podríamos deducir que traen un “prestigio” que puede funcionar como “patadas de ahogado”, atrayéndole más votos de los imaginados al priismo… al menos le regresarían la confianza de sus propios militantes tlajomulquenses.

Pero, como dice la canción del grupo Intocable: “¿Y todo para qué?”. En la esfera municipal sería un éxito alcanzar un asiento en el Cabildo. Los votos que Marcos Rosalío o Ricardo Plasencia puedan conseguir irán a la bolsa del acumulado estatal, esa que se canjea por cargos plurinominales en el Congreso del Estado.

A juzgar por la usanza del “dinosaurio”, las diputaciones locales se le entregan a las cabezas del Comité Directivo Estatal. Sus listas están muy hechas: en el número uno va el presidente; en el dos una mujer (normalmente la secretaria general), en el tres algunos incondicionales del dirigente, y así sucesivamente.

Siguiendo la fórmula, Ramiro Hernández García amarraría una curul; mismo caso de sus allegados, donde figuran ex alcaldes de Lagos de Moreno y de Zapotlán el Grande célebres por su carencia de liderazgo y conducta crítica, o por su influyentismo pero mínimo aporte a la institución.

Habrá que preguntarles a los pocos rostros honestos que quedan en el PRI si están dispuestos a hacerle el trabajo pesado a sus “líderes” que cavaron el fracaso; aquellos que siguen viviendo del erario y se esfuerzan por administrar derrotas.

Recordemos que la paulatina muerte tricolor se debió a dos factores: uno fue el rechazo del pueblo a sus malos gobiernos; el otro, el atropello a sus militantes que generó una decepción y posterior desbandada.

Deja un comentario