Un sendero de 120 kilómetros para adorar a la Virgen de Talpa

Peregrinos de Tlajomulco y otras demarcaciones viajaron esta a semana a pie para postrarse ante la venerada imagen

Por Maggie Urzúa

Sentir esa emoción que “no se puede describir” al pararse frente a la imagen de la Virgen del Rosario, empuja a peregrinos como Roberto Díaz a emprender un viaje de cuatro días hacia Talpa de Allende, el cual comenzó el martes 10 de marzo.

El tercer mes del año es el de mayor afluencia para el pueblo asentado en la región Costa-Sierra Occidental de Jalisco. Roberto, originario de Santa Cruz de la Flores en Tlajomulco, es uno de los cientos de devotos a la Virgen María que deciden postrarse ante los pies de su “madrecita” luego de superar una travesía.

Cuatro días de recorrido, caminatas de 10 a 12 horas continuas y descansos de cuatro horas forman parte de su itinerario. El arduo sendero tiene su punto de partida en San Isidro Mazatepec, municipio de Tala.

La ruta continúa por Lagunillas (Ameca). Estanzuela y Atenguillo son dos paradas obligatorias para recargar fuerzas, alimentarse, asearse y dormir un poco. En el cerro del Espinazo del Diablo los peregrinos enfrentan su “infierno”. Roberto calcula que cruzarlo con sus subidas y bajadas se lleva hasta 10 horas.

Después su “cielo” se va acercando. Un anuncio es la Cruz de Romero, cerro de cuya altura se contempla el pueblo. “Cuando uno llega ahí se siente un logro, una satisfacción”, relata Díaz. Cerca quedan los arcos de ingreso a la comunidad, donde todos los visitantes se reúnen para llegar hasta la iglesia que alberga a la imagen.

Con el paso del tiempo la ruta se vuelve algo muy familiar para los fieles que la toman. Es el caso de Roberto, quien lleva tres años aceptando el reto.

“La primera vez fue en plan de aventura, pero ahora quiero pedirle a la Virgen por la salud de mi madre que ha estado un poco enferma”, relata nuestro peregrino.

La esperanza de recibir la intercesión de la madre de Jesucristo requiere un sacrificio para el cual hay que prepararse meses antes. Roberto realiza senderismo en cerros de Santa Cruz de las Flores y San Diego, entrenamiento que sirve para mejorar la condición física y también para detectar malestares en áreas como las rodillas.

“A veces uno ya está muy cansado, pero observa a su alrededor y ve a personas mayores que siguen adelante, y eso lo inspira a uno a no tirar la toalla”, comenta.

El recorrido a pie no distingue edades. Tan sólo en el grupo de Roberto Díaz, compuesto por 48 personas, van niños desde los cinco años hasta adultos que rebasan los 70.

Cuando esta edición impresa comience a circular la mañana del viernes 13, ellos estarán frente a la Virgen del Rosario de Talpa, pidiéndole su auxilio o agradeciéndole por los favores recibidos, esos que cargaron sobre sus pies y espaldas a lo largo de 120 kilómetros.

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