La educación juarista

Cruz Antonio Aguilar

Al Maestro Esteban Garaiz I.

Juarista Consecuente

En ocasión del próximo 214 aniversario del natalicio del licenciado Benito Juárez, comparto breves escritos dedicados a su memoria.

El proyecto de educación juarista se inicia con la “República Restaurada”. En enero de 1868, el Presidente Juárez crea el despacho de Instrucción Pública bajo la dirección de Francisco Macías. Su objetivo: expandir la educación pública con carácter gratuito y laico en todo el país con la construcción de cientos de escuelas.

¿Cómo estaba la educación pública en 1868? El país tenía una población de siete millones de habitantes, de los cuales más de cinco millones eran analfabetas y pobres, sólo unos 800 mil eran letrados.

La Ley Orgánica de Instrucción Pública del Distrito Federal se promulga el 2 de diciembre de 1867 con 92 artículos. Por primera vez se proyecta la Escuela Nacional Preparatoria, su primer director fue el doctor Gabino Barreda, su visión pedagógica impulsa el método inductivo para la enseñanza, eliminando las materias teológicas y metafísicas, dándole prioridad al campo científico. El estudiante debe observar, razonar y pensar, es el propósito de la nueva educación.

El enfoque social y humano que Barreda dio al plan de estudios de la Preparatoria Nacional, la convirtió en la institución cultural más importante de México. Su personal docente logró integrar a profesores de la talla de José María Vigil, Ignacio Ramírez, Ignacio Manuel Altamirano, Manuel Payno, Amado Nervo, Justo Sierra, entre otros, hombres que parecían gigantes y que gracias al patriotismo, a la inteligencia, a la honradez de ese equipo, se pudo rescatar la República.

El lema de la Escuela Nacional Preparatoria fue: “Amor, Orden y Progreso”, siendo el amor la base, el orden como medio y el progreso como fin. Gabino Barreda expresó: “Vivir para los demás, es servir a la causa de la humanidad”.

 A la teoría se añadirá la práctica en el estudio de los fenómenos naturales, pugnaremos por una educación en la que se cultive al mismo tiempo el entendimiento y los sentidos, sin el empeño de mantener por la fuerza tal o cual opinión, tal o cual dogma político o religioso, con el deseo de hallar en la verdad un manantial inagotable de satisfacciones, como el más seguro preliminar de la paz en el orden social.

El positivismo, del que era promotor don Gabino Barreda, coincidía con los lineamientos pedagógicos del liberalismo en oposición a la escolástica, corriente filosófica seguida en la educación de carácter confesional. En la Ley Orgánica quedó establecida la unidad de la enseñanza, así como las características específicas de la educación: obligatoria, gratuita y laica, de acuerdo con el espíritu de las Leyes de Reforma.

Conozcamos nuestra historia educativa y que las escuelas públicas de todos sus niveles sean en la praxis para todos, sin fines particulares ni de lucro, buscando erradicar enemigos comunes: la ignorancia, la apatía social y el fanatismo, frutos de rezagos educativos heredados por generaciones.

Gracias por su lectura y reflexión sobre este importante tema.

Deja un comentario