Fundaciones sin fecha

Mtro. Octavio Guevara Rubio

¿Cuándo nació Tlajomulco? Esta pregunta ha inquietado especialmente a los cronistas, quienes investigan en cuantas fuentes tengan a su alcance, para proponer una fecha fundacional.

Esta iniciativa ha tomado un carácter institucional, pues, en concreto, dos administraciones oficializaron las “supuestas” fechas de fundación. Estamos hablando de los presidentes municipales Antonio Tatengo y Enrique Alfaro.

En el año 2009, durante la administración de Antonio Tatengo, se anunció que el 7 de julio de ese año se celebraría el 461 aniversario (1548-2009) de la fundación “oficial”.

El día comenzó con las mañanitas en el Templo del Hospital, misa, desfile y la sesión solemne de Cabildo por el “supuesto” aniversario. Por la tarde, hubo hawaiano, “toro bailado”, presentación de ofrendas, ración, arcos y bateas al igual que “boda al civil”, “morenas”, “xayacates” para cerrar con la quema de Castillo. Nunca se fundamentó con ningún documento histórico. Fue su inicio y despedida, sólo ese año se celebró.

En 2010, ahora con la presidencia de Enrique Alfaro, se convocó a Pedro Vargas, presidente de los cronistas de Jalisco, para proponer una nueva fecha de fundación.

La resolución fue que en el año 1510 se llevó a cabo la Guerra del Salitre, triunfando los tlajomulcas contra los purépechas, recompensados con las actuales tierras de Tlajomulco, que entonces pertenecían al reino de Tonalá.

La propuesta carecía de una fecha precisa, por lo que se eligió la fecha del aniversario luctuoso del general Eugenio Zúñiga, 11 de diciembre. Fue así que se dejó esta fecha, hasta ahora, como la de la fundación “indígena” de Tlajomulco.

En todo caso, no puede pasar desapercibido el peso histórico que tiene el día de Santo Santiago y el de San Antonio de Padua para esta población. Además de ser este último nombre el que llevó por más de tres siglos.

También ocurrieron sucesos importantes para la historia del mismo: la fundación del convento de San Antonio Tlajomulco (13 de junio de 1551) y la erección canónica de la Séptima parroquia del Obispado de Guadalajara, San Antonio de Padua Tlajomulco, el 13 de junio de 1610.

Las crónicas virreinales continuaron mencionando sobre Tlajomulco que: “cuyo nombre fue el de su origen, 11 años antes de la conquista, después obtuvo […] el de Santiago y San Antonio de Tlajomulco, significando este último tierra o pueblo del rincón’’ (Noticias estadísticas, 1857).

Es evidente que la fundación del Tlajomulco moderno fue después de 1530. El Tlajomulco de 1510 fue el que ayudó a los conquistadores al mando de don Nuño Beltrán de Guzmán a pacificar y someter a las poblaciones alzadas. Este hecho mereció la recompensa de las nuevas autoridades, quienes reconocieron al cacique de Tlajomulco y le dieron autoridad sobre su población.

Otros cronistas mencionan que ya en la década de 1540 existía el pueblo de Tlajomulco con sus comunidades dependientes.

Por otro lado, en 1727, los indios caciques Maraver así se referían a su autoridad legitimada: “Nos tiene amparados el rey, nuestro señor, por las mercedes que nos hizo en la nueva conquista en el Nuevo Reino de la Galicia, como conquistador [es] y fundador [es] de dicho pueblo de Santiago de Galicia de Tlajomulco, por mandado del rey, nuestro señor, don Felipe segundo”.

¿Quién tiene la razón? Lejos de oficializar una fecha y dar carpetazo a las investigaciones, debemos tener claro los contextos y a qué llamamos “fundación”.

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