La marea humana volcada en el 9 de marzo

Gabino Garay

Es indiscutible e imparable el impacto que tendrá el paro nacional convocado para el próximo 9 de marzo, bajo el lema “El nueve ninguna se mueve” por una organización feminista del estado de Veracruz.

Hasta el momento ha logrado “mover” las convicciones en ese sentido de muchas organizaciones de la iniciativa privada, medios de comunicación, gobiernos locales, legisladores y hasta la misma Suprema Corte de Justicia ha declarado el día 9 de marzo de 2020 como: “Un día inhábil pero laborable en el Poder Judicial de la Federación, implica que no correrán plazos jurisdiccionales y que no se realizarán actuaciones judiciales en el Alto Tribunal, ni en los demás órganos jurisdiccionales del PJF, sin que ello implique cierre de oficinas…”

La misma esposa del Presidente de la República de inicio se sumó, pero luego reculó, seguramente en acatamiento al pronunciamiento del Presidente en sentido contrario; en esa línea están muchos simpatizantes de Morena pretendiendo contrarrestar lo que parece inevitable.

En cierto sentido parecería entendible que el Presidente sospeche que detrás del movimiento están sus adversarios conservadores, pues todo lo que no está alineado con sus ideas lo ve así, pero todo parece ser que esto es otra cosa, una marea muy poderosa que se ha formado con el hartazgo feminista precisamente y que es tan oportuno, tan llamativo, no ofensivo, pacífico y certero que no parece sensato desconocerlo o confundirlo.

Es tan salvaje y sádico el machismo bestial de muchos y tan descuidado por las instituciones de procuración e impartición de justicia, que literalmente NO QUEDA DE OTRA más que llamar la atención de una forma tan poderosa y justa posible como un simple paro de mujeres.

Naturalmente que oportunistas, arribistas, manipuladores y demás propósitos indeseados se pueden presentar, pero no parece que lo hayan hecho en el impulso original; además, parece sensato que es mejor presumir buena fe en una iniciativa que no ataca, que no destruye, que ver moros con tranchete en todas partes. Por ese camino todo se polariza, se politiza, se ideologiza y se alimenta la confrontación. 

Parece más sensato acusar recibo de una clara y justa manifestación como la que se avecina y buscar soluciones preventivas, educativas, ocupacionales, deportivas y sobre todo morales desde el seno de las familias, con fortalecimiento de todos los sistemas DIF de municipios y entidades federativas, y sobre todo con una mayor capacidad gubernamental.

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