Horus – Renovaciones en el PRI y Morena

LAS ENSEÑANZAS DEL PRI

Si algo caracteriza y distingue al PRI, es el ejercicio del poder y su capacidad de reinventarse para seguir vigente en la escena política del país.

Experto en formar cuadros políticos y gobernantes, es loable también su pragmatismo para resolver crisis autógenas, como la ocurrida en Tlajomulco en fechas recientes con motivo de la renovación de su dirigencia en el municipio.

A contrapelo, resulta claro también que  en las mañas y maniobras para escamotear triunfos en todo tipo de procesos electivos el PRI se pinta solo, y durante el reciente proceso interno de renovación no fue la excepción.

Resulta que el experimentado Pablo Ahumada pretendió alzarse con el triunfo de la presidencia del Comité Municipal, mediante la vieja fórmula de que su contrincante, el  joven Marcos Rosalío Torres, no cumplía con ciertos requisitos de la convocatoria y, en consecuencia, la Comisión Municipal de Procesos Internos, que controla Ernesto Díaz -otro avezado priista de viejo cuño- como dicen los abogados “le dio palo”, resolución que fue recurrida ante la Comisión Estatal de Procesos Internos y la Secretaría de Justicia Partidaria del PRI en el Estado, instancias que resolvieron en favor del quejoso Marcos Rosalío, quien ahora asumirá formalmente como presidente del PRI en Tlajomulco de Zúñiga.

En el fondo, ¿qué sucedió en los entretelones del PRI? Seguramente la apuesta de Ramiro Hernández es conservar vigente lo que queda de su partido, comenzando por aquellos espacios que representan cierto peso político electoral, o bien cuyo simbolismo aporta votos y activos para dar la batalla y conquistar espacios de representación, como es el caso de Tlajomulco.

Aquí la disputa por el control del partido fue, por decir lo menos, generacional. Por un lado, se presenta una fórmula de jóvenes encabezada por Marcos Rosalío y Alejandra Galán, impulsada por el regidor Antonio Sánchez, empresario y heredero de reconocido linaje priista.

Por el otro lado se registró la fórmula de Pablo Ahumada y Nathalí Enríquez, vinculados al tradicional grupo de Ernesto Díaz, rebasado y descontextualizado de la geografía política y social del municipio, pero al que los viejos registros del PRI y algunos espacios de poder y gobierno aún reconocen como referente y facto político, lo cual es robustecido con sus amplios recursos económicos y de bienes, aunados a la influencia que ejerce sobre funcionarios municipales leales a su causa.

La realidad es que Ernesto Díaz ya no tiene la misma capacidad de convocatoria, dado que su liderazgo se reduce a la sociedad tradicional de los pueblos y comunidades que hace 20 años y más lo hicieron dos veces presidente municipal y pionero en sentar las bases del mega crecimiento poblacional  que hoy registra el municipio.

Por su parte, el regidor Antonio Sánchez Flores representa el empuje y vitalidad de las nuevas generaciones de jóvenes emprendedores con diferentes propuestas  de activismo y vinculación hacia los diferentes sectores de la sociedad, de todo el territorio municipal y sus amplios núcleos de población.

Ante este escenario, el colmilludo dirigente estatal del PRI, Ramiro Hernández, intervino en el conflicto de la negativa de registro y salomónicamente llamó a la conciliación, dejando el partido a quienes representan a las jóvenes y prometedoras generaciones representadas, en este caso, por el regidor Sánchez Flores a quien, por supuesto, ya le ven catadura de candidato a diputado federal o local para el 2021, pues recordemos que el territorio de Tlajomulco es también el distrito electoral número 12, no es en vano que Ramiro Hernández haya intervenido y resuelto el conflicto de la forma aquí descrita.

El joven regidor tiene recursos y ganas. Al tiempo.

LOS MORENOS ENTUERTOS

¿Cuáles podrían ser los efectos en Jalisco y Tlajomulco de la etapa de transición por la que atraviesa la dirigencia nacional de MORENA?  Al perder el control de Morena, Yeidckol y sus aliados, incluidos los de Jalisco, se debilitan y sus condiciones cambian.

Recordemos que el antropólogo zacatecano Alfonso Ramírez Cuéllar ha declarado en más de alguna ocasión su desacuerdo con el control ejercido por Carlos Lomelí sobre Morena en Jalisco, y su pretendida permanencia al frente de la “súper delegación” que controla los programas sociales del Gobierno Federal.

Esto seguramente incidirá en la más que pronta salida del dirigente actual de Morena en la entidad, Hugo Rodríguez, quien ya venía tejiendo alianzas y perfilando candidaturas, como en  Tlajomulco con Luis Gómez, aliado  de Alberto Uribe y uno de sus proyectos para candidato a presidente municipal.

O con Alberto Alfaro y David Hernández en Tlaquepaque, quienes ahora enfrentarán condiciones adversas o más difíciles para concretar sus aspiraciones políticas desde la plataforma de Morena vía el doctor Hugo.

Por otra parte, y desde la perspectiva de las condiciones actuales, con el  triunfo transitorio del zacatecano Ramírez Cuéllar resultarán beneficiados en Jalisco sus viejos aliados de progenie izquierdista, como Primitivo Madrigal y, ojo, en Tlajomulco, Miguel León Corrales (no se afilió a Morena pero tiene sólida relación con Cuéllar),  quienes seguramente serán protagonistas importantes de lo que sucederá tanto en las dirigencias como en las candidaturas por venir.

De igual forma se fortalecen actores vinculados con Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional de Morena y aliada preponderante en la llegada de Cuéllar a la posición actual que ocupa.

Entre otros, saldrían beneficiados el delegado de programas sociales del Gobierno Federal en el Estado, Armando Zazueta; y en Tlajomulco, la licenciada Hilda Beltrán Delgadillo, por su relación con Luján vía Eddy Soriano, secretaria de Asuntos Indígenas y Campesinos de Morena a nivel nacional.

¡Hagan sus apuestas!              

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