Alicia Navarro Martínez

Por Rey Guadalupe Orozco Gallardo

‘‘Alicia es la iniciadora de este carisma en la comunidad’’

(Pbro. Rodolfo Árciga Arévalo)

Las cofradías, congregaciones con fines piadosos, han estado presentes desde el siglo XVI en la jurisdicción de Tlajomulco; pocas se conservan, las hay tanto antiguas y bien conocidas, como recientes y desconocidas.

Una de estas últimas se ubica en la zona Valle: la “Cofradía de las Carmelitas Descalzas”, en la parroquia de la Inmaculada Concepción. Fue doña Alicia Navarro quien formó este grupo devoto de la Virgen del Carmen que a lo largo de tres décadas ha dejado su huella en muchas familias de La Concha y algunas de Unión del Cuatro, asistiendo a sus enfermos y difuntos, y reuniéndose para pedir por las principales necesidades.

Alicia Navarro Martínez nació en Concepción del Valle el 19 de enero de 1943, fruto del matrimonio de Salvador Navarro García y de Rosario Martínez Macías. Luego de contraer nupcias con don Alberto Dávalos, a los 17 años de edad, la joven Alicia radicaría lejos de su terruño: Zapopan, Ciudad de México y Oblatos (Guadalajara).

Cuando vivía en Oblatos, hacia 1980, se integró en dos grupos religiosos: Acción Católica y la Cofradía de los Carmelitas. Esta cofradía tenía una jerarquía definida y actividades programadas, entre ellas, visita a enfermos, Hora Santa, rosario, retiros.

Así transcurrieron los días de doña Alicia, durante 10 años, hasta que regresó a su tierra natal en 1990: ‘‘Le dije al padre Enrique que queríamos formar una cofradía en El Poblado (Unión del Cuatro), pero me vine para acá y ya mejor aquí la formamos en La Concha, y aquí nos pusimos a rezar en las casas. La fundadora se llamaba Eloísa Muñoz, ya falleció, yo fui la que juntó la gente… Empecé en el 90, en mi casa, con las vecinas Beatriz, Juanita Esparza, la Bola, mi mamá; éramos como unas cinco o seis’’.

Esta cofradía es un grupo que se mantiene activo todo el año.

“De lunes a viernes rezamos en la mañana a las 11:00 las laudes, Liturgia de las horas del pueblo y por los sacerdotes. Los sábados es la misa a las 8:00 de la mañana y los dejamos para los enfermos, hasta a El Poblado hemos ido. Cuando hay un fallecido, vamos a rezarle el Oficio de los Difuntos. No comemos carne miércoles y sábados; usamos un uniforme café, blusa beige y el escapulario grande; la sevillana ya la dejamos’’, nos comenta doña Alicia, quien también relata la organización para celebrar la fiesta, el 16 de julio de cada año, con mariachi, flores, cohetes, escapularios obsequiados, ofrendas.

La labor de asistir a los enfermos se ve acompañada de alguna ayuda, costeada por las cofrades, ya sea un detalle o un apoyo económico. La idea de asimilar la naturaleza del paso de la vida terrenal a la vida eterna, es el medio con el que apoyan a los enfermos, en especial si se encuentran en fase terminal.

‘‘Es una promesa. A la hora de tu muerte, si eres un verdadero carmelita, baja la Virgen: si mueres un miércoles, duras en el purgatorio lo que es jueves y viernes, y el sábado baja por ti; y si mueres en sábado, ella te lleva derecho’’. Doña Alicia, quien se encuentra al frente del grupo, relata con detalle los sucesos que ha visto, desde personas que sanan hasta las que partieron de este mundo tranquilamente.

Al igual que en otros grupos, la señora Navarro atestiguó cómo con el tiempo comenzó a disminuir el número de integrantes de la cofradía.

‘‘Nos juntamos como unas 30 carmelitas y ahorita ya somos casi 10…es para todos, hombres y mujeres. Ahorita nomás quedan Eva Flores, Meche, Tere Aceves, Lupe Flores, Cuca ‘‘la Torita’’, Beatriz Martínez, Chole y una señora que viene de Villas de la Hacienda a rezar’’.

‘‘Alicia tiene un papel importante, se le respeta mucho y se le agradece esa iniciativa que ha tenido, esa preocupación de buscar la manera de ayudar de esta forma aquí a la parroquia’’, comenta el presbítero Rodolfo Árciga.

En una sociedad cada vez más indiferente, es de reconocerse la labor altruista de la cofradía que llegó, hace 30 años, con doña Alicia Navarro viuda de Dávalos.

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