La recuperación del Archivo Histórico de Tlajomulco

Octavio Guevara Rubio

A partir de su fundación, en 1996, el valioso contenido del Archivo Histórico de Tlajomulco encontró la atención que necesitaba por su función a la ciudadanía, en especial a los investigadores.

Previamente, el Archivo sufrió una pérdida invaluable durante los turbulentos años del siglo XIX, como bien podrá notarse en registros sobre ‘‘papeles que se perdieron durante la revolución’’.

Esto se debe a que, durante los años que siguieron a la consumación de la Independencia de México y hasta la restauración de la República, la entonces Villa de Tlajomulco atestiguó su ocupación por distintos bandos que, durante su trayecto, ocuparon los edificios institucionales y provocaron la pérdida de registros diversos.

Víctima de estas ocupaciones fue también la iglesia parroquial del lugar, misma  a la que, durante la visita del año 1874, el arzobispo Pedro Loza “notó con sentimiento que, a causa de la revolución, en cuyo tiempo fue destruido parte del archivo”, faltaban numerosos libros de registros parroquiales.

Por tal motivo, los trabajos de restauración, clasificación e inventario del Archivo dejaron atrás esa larga etapa de saqueo masivo, quema, hurto de documentos y descuidos aprovechados por las malas condiciones de su resguardo.

Las pérdidas multicitadas, obligan a consultar otros archivos históricos para complementar la investigación, tales como el Archivo Histórico de Jalisco, el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara y el fondo de la Biblioteca Pública del Estado “Juan José Arreola”, por citar algunos.

El Archivo Histórico de Tlajomulco alberga 41 cajas relacionadas con la época virreinal, siendo el documento más antiguo del año 1598, único del siglo XVI, y su contenido es escaso para los siglos XVII y XVIII, aunque no menos importante. Es abundante, por otro lado, al comenzar la época del Porfiriato y así continúa hasta el siglo XX.

Como principal depositario del conocimiento del pasado tlajomulquense, el Archivo ofrece al investigador fuentes para el estudio que van más allá de la historia institucional: expedientes de causas criminales, cofradías, padrones de habitantes (desde generales hasta electorales y de reclutamiento), correspondencia administrativa, compra-ventas diversas, testamentos, parte de los registro civiles, noticias geográficas y estadísticas, seguridad pública, desamortización de tierras de comunidades indígenas y de la Iglesia (complementario para los ejidos modernos), etcétera.

Después de años de trabajo de inventario y restauración, en menos de año de esta administración, se presentó al usuario el primer avance de CATÁLOGO DE INVENTARIO, clasificado por año, de 1598 a 1913, resguardado en 729 cajas, para que pueda acudir al Archivo con previa cita para la consulta y así agilice su  investigación.

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