Cáncer infantil en México

Dr. José Daniel Ruiz Carrillo

Se estima que en México existen anualmente entre 5 mil y 6 mil casos nuevos de cáncer en menores de 18 años. Entre ellos, un 52 por ciento corresponde a leucemias; aproximadamente un 10 por ciento a linfomas, y otro 10 por ciento a tumores en el sistema nervioso central.

También se sabe que hasta el 65 por ciento de los cánceres infantiles se  diagnostica en etapas avanzadas. Por otro lado, la posibilidad de sobrevivir al cáncer detectado en fases tempranas sobrepasa el 80 por ciento, y sólo el 20 por ciento logra sobrevivir cuando se diagnóstica en etapas tardías.

La prevención y el diagnóstico oportuno del cáncer infantil es un gran reto para el sector salud, debido a que la mayoría de las acciones realizadas están enfocadas en la prevención secundaria; es decir, las acciones que se realizan una vez ya realizado el diagnóstico.

Sin embargo, existe una serie de medidas de prevención que se pueden realizar desde primer nivel de atención, que si bien es cierto no disminuyen la aparición de cáncer en la infancia, sí pueden contribuir a la disminución de cáncer en la edad adulta. Se mencionan las siguientes:

1. Aplicación de la vacuna contra hepatitis B, disminuye la aparición de cáncer hepático en el adulto.

2. La vacuna contra el virus del papiloma humano, administrada a las niñas entre los 9 y 12 años, disminuye la incidencia de cáncer cervicouterino.

3. Alimentación saludable, existe evidencia que demuestra que la obesidad es un factor de riesgo para la aparición de algunos tipos de cáncer; se recomienda evitar alimentos chatarra, excesivo consumo de carnes rojas, alimentos ahumados y alimentos fritos.

4. Realizar actividad física.

5. Evitar el uso de tabaco y alcoholismo.

6. El uso de protector solar disminuye la aparición de cáncer de piel.

Existe una serie de síntomas y signos que pueden sugerir la presencia de algún tipo de cáncer en etapas infantiles, como por ejemplo: anemia, acompañada de sangrados y excesos de moretes; dolores de cabeza acompañados de alteraciones en la conducta y del sueño; fiebre prolongada, fatiga, debilidad, pérdida de peso y palidez, crecimiento del hígado y del bazo, ganglios linfáticos inflamados y, por último, infecciones frecuentes.

Cabe resaltar que los padres no deben de alarmarse si su hijo presenta alguno de estos síntomas, debido a que muchas otras enfermedades pueden tener síntomas similares. Es por eso la importancia de acudir a valoraciones medicas frecuentes para asegurarnos de un adecuado crecimiento y desarrollo del pequeño.

Dependerá del tipo de cáncer encontrado la opción de tratamiento otorgado, puede ser desde cirugía, radioterapia y quimioterapia.

Además,  los cuidados paliativos  pediátricos se consideran un pilar importante en el  tratamiento, así como el apoyo psicosocial a las familias y al mismo  paciente.

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