La columna de Temachtiani – Biblioteca en Cajititlán

Cajititlán necesita una biblioteca pública

Por Vicente García Tejeda

Buscar un desarrollo con justicia, implica realizar acciones que conlleven beneficios a la sociedad.

La educación y la cultura son los pilares principales de una humanidad con plenos derechos, principalmente, a su libertad. Considero que las bibliotecas son importantes herramientas educativas y culturales, que facilitan el acceso al conocimiento a través de los libros y su lectura.

Es también un espacio  con un importante legado, accesible a toda persona, sin distinción alguna.

Asimismo, es un espacio donde se preserva y se mantiene un registro cultural del pasado y presente. La Biblioteca pública representa el acceso a la cultura, la educación, la información y se personifica por ser un instrumento ideal para el desarrollo de una sociedad justa.

Sus funciones  son de índole cultural, social, educativa, principalmente; pero, además, suelen ser lugares de encuentro, de comunicación y participación. Constituye también, el acceso libre y voluntario a la lectura, la investigación, y la creatividad.

Es un espacio “democratizador” de la cultura, el conocimiento a los usuarios, ya que funciona bajo el principio de igualdad de acceso a todas las personas, independientemente de su condición social, raza o religión. Y, por supuesto, la repercusión social que representa para adquirir el conocimiento.

Las bibliotecas son escenarios de importancia sustantiva para la búsqueda del conocimiento y el desarrollo de la sociedad, ya que ponen al servicio de la comunidad, los libros y otros medios culturales para facilitar el desarrollo educativo y cultural de todos.

La biblioteca es un servicio público, y es también un soporte para la sociedad.

 La biblioteca pública nace de la conciencia de que todo el cuerpo social tiene necesidad y derecho a participar en el conocimiento, por lo mismo pretender abrir sus puertas a todos cuantos quieren acceder a ella.

Después de escribir todas las anteriores cuestiones, valorarlas y reflexionar acerca de las mismas, me pregunto: ¿Por qué en Cajititlan no tenemos una biblioteca pública?

La respuesta es obvia: nosotros debemos trabajar, para hacer posible la instalación de una biblioteca pública en el pueblo, si es que deseamos ser partícipes de un cambio en su status social, educativo y cultural.

¡Se invita a las autoridades municipales a este proyecto, que sin duda alguna será de beneficio para todos!

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