Agentes de equilibrio social

Por Gabino Garay

“Libertad, igualdad, fraternidad” ¡Precioso lema surgido de la Revolución francesa!

Hay expresiones, como la anterior, que llegan a significar todo un logro para los principales agentes promotores; y grandes saltos para la humanidad, que son de inmediata exportación, de urgente imitación y de idealizada perfección en cada comunidad política.

Una resultante de esa idealizada perfección es lo que en la actualidad se ha pretendido condensar en los máximos documentos de los países con la así llamada DEMOCRACIA. En todos los principios ideológicos de los partidos políticos mexicanos aparece indudablemente como referente principal.

La propia Carta Magna define la democracia en su artículo Tercero como: “Un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.

El artículo 39 establece precisamente como depositario del máximo poder al PUEBLO: “El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Todo movimiento político tiene su auge y su decadencia. Recuerdo la muy lamentable expresión plasmada en la plataforma política del PAN Jalisco en 2007, al manifestar algo así como: El Estado de Jalisco con el PAN está ya para “lograr la plena consolidación de la democracia”. Naturalmente que esa expresión soberbia estaba invocando la decadencia, me duele reconocerlo.

Actualmente, el proyecto de Refundación del Estado a mí me parece oportuno y necesario, pero en el fondo habrá que ver la disposición real de la sociedad; a mí me inspira el propósito plasmado: “A Casi 200 años del nacimiento de Jalisco, buscamos construir un nuevo acuerdo social para garantizar su libertad y soberanía, las cuales se han visto afectadas en los últimos años”.

Ese nuevo acuerdo social tiene necesariamente que considerar la participación indispensable de los organismos no gubernamentales, la Comisión Estatal de los derechos Humanos, los grupos de la sociedad organizada, las cámaras empresariales, los sindicatos y muy especialmente los medios de comunicación; la refundación se da moviendo y escuchando al pueblo o no se da.

Es aquí donde es fundamental y necesaria la labor de los buenos periodistas que se comprometen con la verdad, que buscan indagar las acciones del servicio público, denunciar la ineptitud, la corrupción y los actos criminales como el ocultar información, por ejemplo la contaminación del río Santiago que se escondió por 10 años.

Los partidos políticos, por el momento, tienen que hacer un gran esfuerzo para recuperar la confianza de los ciudadanos para que éstos se vean realmente identificados, no solo con los principios e ideas que postulan, sino con sus prácticas, especialmente con el saneamiento de su democracia interna.

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