Horus – Armas morenas e ingenuos tricolores

TLAJOMULCAS MORENOS

Una corriente política interesante se consolida al interior de las filas de MORENA en el municipio, autodenominada “Los Tlajomulcas Morenos”, cuya cabeza visible es la experimentada maestra Hilda Beltrán Delgadillo, quién ya fue alcaldesa, candidata a diputada federal, consejera política nacional y estatal, entre otros cargos; además de maestra e investigadora de temas históricos y religiosos del estado y el clero católico.

En línea con el programa de acción política de su partido, Hilda y sus compañeros de equipo y de cruzada, han venido conformando “células de colectivos de protagonistas del cambio verdadero”, en las diversas comunidades del municipio, con apego y orientación en un manifiesto o decálogo basado sustantivamente en la filosofía de la “cartilla moral” del presidente López Obrador.

El devocionario de los Tlajomulcas Morenos, propone regirse con principios de “no robar, no mentir, no traicionar”; así como trabajar con claridad de miras en la construcción de estructuras de representación social formadas de nuevas generaciones que habrán de ser el relevo de las formas y modos caducos de representar al pueblo, para transitar de un movimiento aspiracional a un partido auténticamente popular que entienda a la política cómo una vocación de servicio.  

Esta corriente la integran principalmente actores locales oriundos o avecindados de vieja data, cuya divisa es la historia compartida dentro del movimiento desde sus principios hasta su consolidación y triunfo; es decir, son auténticos y tradicionales forjadores de MORENA en el municipio, dicen.

BERMEJO DESTEÑIDO

Para allá va que vuela el auto promovido neomoreno Paco Fierro, de seguir insistiendo en que a “su proyecto o grupo” ya se sumó la maestra Hilda Beltrán. Nada más alejado de la realidad, nos dice la aludida; pues afirma que la locuacidad de Paco Fierro se torna inconmensurable en cada proceso electoral, a grado tal que ya nadie lo toma en cuenta.

Seamos serios: quién puede creer en un personaje camaleónico, carente de trabajo político, ayuno de propuestas programáticas e ideológicas, de cuestionado liderazgo y nula base social de apoyo. Deambulando en las puertas del CAT. Paco Fierro más parece líder estudiantil de secundaria haciendo campaña, saludando compañeros a las puertas de la escuela, que un aspirante serio a gobernante; porque no hay para más o no le da para más.

LO NEGRO DE MORENA

Toda conducta que denote abuso de poder es réproba, más aún si esta conducta proviene de un servidor público o representante popular cuya esencia del cargo es servir.

Por décadas los gobernados padecimos conductas prepotentes, abusivas o gansteriles por parte de los gobernantes, que muchas veces desencadenaron en hechos violentos y violatorios de los más elementales derechos humanos; etapa que ya debía estar superada y propia de los tiempos idos, pero no.

En Tlajomulco aún se vive el “guarurismo” en pleno, encarnado o practicado por la regidora de MORENA, Isabel Palos, quien sin rubor alguno, invariablemente se hace acompañar de dos guaruras o personal de seguridad ostensiblemente armados, cual imagen de una historieta de Rius, versión Tlajomulca.

Aquí cabe preguntar: ¿De qué privilegios goza la regidora Palos?, ¿a qué peligrosa tarea se dedicará la señora Palos, aparte de ser representante popular como el resto de sus pares en el cabildo,  para que se justifique traer personal armado a su custodia permanente?, ¿su personal de seguridad traerá licencia de portación de arma?, ¿es personal comisionado o pagado por ella? Todas estas y otra preguntas habrán de responder las autoridades del municipio y la regidora misma, que si bien fue propuesta por el ex regidor Luis Gómez, a éste ya no representa o no se alinea.

De hecho quien proyecta a la regidora Palos a la arena política es Luis Vidrio, de origen priista, mejor conocido como “El Cadáver”, quien gusta de estas nefastas prácticas del guarurismo, que se desplaza en la típica Suburban con vidrios polarizados donde se hace acompañar de un puñado de “ayudantes”, secretarios o escoltas, todos empleados públicos del municipio o del gobierno del Estado, en donde ahora el mentor de la regidora Palos es flamante director en la poderosa Subsecretaría de Gobierno.

Muy dañina y pésima la conducta gangsteril de quien pasó de líder de comerciantes y tianguistas a empoderada representante popular, a quien su hija sirve de secretaria y auxiliar. Evidente nepotismo en plena práctica sancionado por la ley. ¿Habrá algún acuerdo entre los “Luises”, Gómez y Vidrio, para usufructuar el liderazgo de Palos? ¿Y sus partidos, apá?

LECCIONES DE LAS ELECCIONES EN EL PRI

Dicen los que de esto saben, que la política es para el que le entiende; no para el que le gusta. Dicen también, que la mejor escuela para aprender y aprehender, la “real política” de México es, o lo fue, el PRI.

De la sabiduría popular que encierran estos razonamientos, se colige entonces que el regidor del PRI, Antonio Sánchez Flores, nunca abrevó de la vasta experiencia política que acumula su señor padre, el legendario “Toño” Sánchez. O a Toño Jr. le sobró soberbia excluyente de humildad, o de plano le fallaron sus asesores –ahí te hablan, doctor Fernando López- para aventurarse en una batalla perdida que fue como lanzarse al abismo sin paracaídas; ni siquiera de repuesto.

Primero porque el colmilludo PRI es maestro de maestros en materia de elecciones y procesos internos y jamás juega a la suerte; ingenuos quienes así lo crean –ahí te hablan, Toñito- dado que cuando este partido lanza una convocatoria para cualquier tipo de proceso electivo, ya tiene resuelto por “adela” a quién beneficiará, o quiénes estarán en condiciones reales de medirse en el terreno de los ejercicios democráticos internos –ahí te hablan, Paco Fierro, cuando priista-. En su caso,  procura distinguir a los de natura conciliadora que sólo por participar ganan, otra lección más, de la real política prodigiosa del PRI.

Segundo, nomás al regidor Toño Sánchez, sin aparente pericia, se le ocurrió embarcarse en una lucha asimétrica al participar en el proceso de renovación de la dirigencia del PRI de Tlajomulco, patrocinando a una débil y amateur fórmula versus una profesional  peso pesado,  fórmula como la encabezada por el maestro en derecho Pablo Ahumada Medina, a quien por principio y nomás para abrir juego, lo precede una sólida y reconocida trayectoria priista, además de ser experto precisamente en materia de procesos internos del PRI.

Respaldado por la más conspicua y tradicional clase política de ese partido, que aún queda en el municipio, como es  la encabezada por el sensei Tlajomulca, Ernesto Díaz, quien para ilustrar lo dicho, nomás “operó” la integración de la comisión de procesos internos de Tlajomulco, en las personas de su hijo Pedro y la doctora Alina. Mejor, imposible… cómo casi imposible será que al experto Pablo le ganen la impugnación que promovió la fórmula patrocinada por el regidor Toño Sánchez, que podría escalar a tribunales si fajadora es la estrategia, o bien sabremos si su participación fue sólo una simulación para hacerle al juego al establishment del desahuciado PRI.          

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