Horus – La importancia de saber leer

Código de ética

Como toda actividad profesional que se precie de serlo, el periodismo ya tiempo ha, que fue catalogada como una actividad profesional ejercida por profesionales de las ciencias de la comunicación y el periodismo, ceñida invariablemente al marco normativo universal y en particular a la legislación de cada país.

No obstante, por tratarse ésta de una actividad dominantemente social y humana,  la rige también un Código de Ética reconocido por la UNESCO, basado en principios de la carta Internacional de los Derechos Humanos.

En este orden de ideas, los medios de comunicación y las diferentes casas editoriales y periódicos del planeta tienen su propio código de ética periodística; nosotros, en tanto casa editora que se respeta, tenemos un código de ética, que todos quienes aquí laboramos o colaboramos respetamos y hacemos respetar irrestrictamente. La integridad periodística, es el eje central del conjunto de principios y valores que rigen la conducta de nuestro quehacer cotidiano.

El principio pro homine, adoptado de la ciencia jurídica, lo hemos hecho nuestro, es el cimiento que autorregula el derecho al honor y la integridad de terceros para no difundir información que afecta su imagen, es respetar la vida privada de las personas públicas y las no públicas por igual.

Otros valores orientan nuestra misión para convertirnos en un foro libre, plural, autocrítico y crítico a la vez; presto al intercambio de opiniones, al análisis y los comentarios; que con responsabilidad sin retórica pugnamos por el equilibrio informativo permanente, robustecido por el derecho de réplica admitido por siempre. Así somos en  Periódico La Verdad de Tlajomulco; así seremos, así nos conducimos y bajo estos principios ejercemos nuestra profesión que hemos abrazado con objetiva pasión.

¡Sálvese quien lea!

“Leer incrementa, multiplica, amplía y enriquece tú vocabulario”: Gandhi, que no Mahatma Gandhi (el prominente humanista y líder político, llamado también “Padre de la India”) sino el primero y vendedor de libros, que utiliza ambas frases en su más reciente campaña publicitaria para promover así, la lectura también. La cita de ambas frases viene a cuento para destacar la importancia que tiene saber leer y además hacerlo bien.

En este mismo espacio la semana anterior utilizamos el vocablo NOVICIA”, para referirnos a la etapa de aprendizaje o principiante por la cual atraviesa la joven dirigente de un partido político en el municipio, la cual su jefe político asaz ofendido mandó emisario, con réplica y reclamo en boca, inconforme por haberle endilgado, según su decir, el adjetivo calificativo ”NOVICILLA  o… será “¿NOVIECILLA?” , modismo coloquial de tan pobre valía lingüística, que la Real Academia de la Lengua española no la registra. En tanto que “Novicia”, no la Rebelde o la Voladora, ni la del poema “Coquetería” de Casal: “En el verde jardín del monasterio, donde los nardos crecen con las lilas, pasea la NOVICIA sus pupilas como princesa de su vasto imperio”; solo se utilizó en términos figurativos: ayuna de habilidad o expertise.

En fin, cada quien tiene derecho a sentirse como piensa. Nuestro código de ética es muy claro: no meternos en la vida privada de nadie nunca lo hemos hecho y jamás los vamos hacer, y aceptar el derecho de réplica y  esta vez de aclaración. En tanto que el PAN en el municipio vive una crisis de unidad y desbandada, dirigido por analfabetas y prejuiciosos ocupados más por sus fantasmas y por dormir el pan para el horno que en recomponer lo poco rescatable que aún les queda.

Deja un comentario