La fiesta de La Candelaria en Cajititlán

Una formar muy particular es como se celebra el 2 de febrero en esa delegación de Tlajomulco

Por Sandra Minerva Rosales Virgen

La fiesta de la Candelaria es conocida y celebrada con diversos nombres, tales como la presentación del Señor, la purificación de María, la fiesta de las candelas. Su significado es que Cristo, la luz del mundo, es presentado por su Madre en el Templo, quien viene a iluminarnos como la vela o la candela de donde se deriva el nombre de Candelaria. Es costumbre vestir al Niño Dios y llevarlo a bendecir.

En este día también es costumbre comer los deliciosos tamales. Algunos se preguntarán porqué comer tamales y atole y no otro platillo, la razón es porque los tamales se preparaban desde la época prehispánica como parte de las ofrendas que se hacían a los dioses, éstos se elaboraban y se siguen haciendo a base de maíz. En aquella época eran un elemento esencial y por eso esa tradición sigue hasta hoy en día, pero ahora es una ofrenda dedicada al niño Jesús.

Y en Cajititlán se celebra de una forma particular, al llegarse el día de la Virgen de la Candelaria el 2 de febrero, y hasta el día martes de carnaval, se llevan a cabo los tradicionales levantamientos del niño Dios.

Tiempo atrás, al acercarse la navidad, en las casas se coloca la representación del nacimiento con las imágenes de la Virgen María, San José y los Reyes Magos; al llegar la Nochebuena se le cantan villancicos al niño Dios mientras se arrulla, para posteriormente acostarlo en el pesebre en espera de este día.

Al llegarse la fecha, el dueño de la casa invita a los niños de los alrededores, a familiares y amigos a celebrar esta fiesta, a la casa también llegan los padrinos quienes son los que se encargan de llevarle la vestimenta; también son invitados un grupo de personas a los que se les llaman los pastores quienes son encargados de cantarle villancicos.

Una vez reunidos, se comienzan a entonar los villancicos en los que se da gracias y se pide la bendición y salud para llegar al siguiente año y seguir cantando al niño Dios, mientras los padrinos le van cambiando con hermosos vestidos, con sus zapatitos y su gorrito. Algunos son hechos de telas con encajes, otros podrán ser de tejido y otros más bordados. Hoy en día existe una variedad de vestidos para los niños Dios; podemos encontrar algunos que son de algunos santos o del papa.

Al terminar de vestirlo se le acomoda en una charola y se va pasando por cada uno de los asistentes que amorosamente le dan un beso y los padrinos les obsequian un bolo de dulces y su respectivo ‘papaqui’ (cascarones de huevo que se rellenan con confeti y se sellan con colorido papel de china). Al terminar de repartir los bolos empieza el intercambio de papaqui, que consiste en quebrarse en la cabeza del que se deje los cascarones entre los asistentes, lo que se vuelve una fiesta para chicos y grandes.

Para terminar, se les ofrece algún platillo para cenar ya sean los tradicionales tamales con su atole o un sabroso pozole.

Y así cada año se sigue celebrando esta fiesta de los levantamientos del niño Jesús.

Deja un comentario