La Columna de Temachtiani – Populistas

Los populistas y la libertad de expresión

Por Vicente García Tejeda

La política, ese instrumento que debe generar el bien común de la sociedad, la han enviciado quienes los que ostentan el poder o quienes lo buscan.

Hojeando mis notas del archivo de lecturas, encontré algunas reflexiones que creo vale la pena considerar, son apuntes de diversos doctrinarios de la filosofía política como Rousseau, Marx, Max Weber, leídas en diversas obras, entre ellas “El Pueblo soy yo” de Enrique Krauze, no sin antes tomar en cuenta que resulta inevitable ignorar las discrepancias que ha ocasionado algunas declaraciones de presidente AMLO.

López Obrador viene buscando cambiar las condiciones que tiene a la sociedad mexicana, inmersa en un entorno de desigualdad y falta de justicia social, son situaciones que trata de enmendar.

En lo particular, esperamos que las permutaciones que trastoquen nuestra realidad en forma positiva, se alcancen y beneficien a  todos los ciudadanos; pero, sobre esto, vale la pena intentar a partir de la filosofía política de algunos estudiosos, y a la luz de sus ideas, tener una mejor visión de su estilo de gobernar.

Es un hecho que  la clase política anterior carece actualmente de credibilidad, más que nada por los excesos cometidos en el plano económico, en perjuicio de los mexicanos y del país;  la corrupción, esa generada por el viejo régimen, tiene su origen en la maraña de intereses de grupúsculos que por siempre han manejado la economía de México, con un enfoque pudiente que devaluó la calidad de vida y el sentido de la justicia.

El populismo postula una división entre ‘los buenos’ y ‘los malos’”: Krauze
A mí me parece que es un exceso, ya que se escribe que es “la división dicotómica de la sociedad”, es claro que se refiere a la división de la opinión pública. Dicho de otra manera, es el populismo un uso demagógico de la democracia, que considero la desvirtúa.

Aquí se exalta o se alaba a una persona, que se considera resolverá todos los problemas existentes, o sea los problemas que afectan al pueblo.

Max Weber escribió: “No ocurre porque lo mande la costumbre o la norma legal, sino porque los hombres creen en él, y es a su persona y a sus cualidades a las que se entrega el discipulado, el séquito, el partido”.

Ser populista, infiere el uso y abuso de la palabra; se apodera de ella. Habla con el publico constantemente y atiza sus pasiones… “Alumbra el camino y hace todo ello sin limitaciones ni intermediarios. Ahora los que saben hablar, dirigen al pueblo”. (El pueblo soy yo, Krauze).

Los populistas llevan hasta sus últimas consecuencias el proverbio latino “Vox populi Vox dei. Ídem”. Entonces, consideramos que la libertad de expresión no les agrada y, por ello, la desacreditan y tratan de controlarla.

Es el uso de los fondos públicos una constante, y reparten la riqueza directamente, particularmente a los adultos, a los jóvenes y más, en forma de becas.

Por otra parte, es bueno que señalen a los corruptos y malos ciudadanos, pero es cuestionable, que los usen como piñatas y los tundan a palos por la opinión pública, siendo que es mejor seguirles un proceso penal para que paguen sus abusos.

El populismo es peyorativo, es decir, usa el lenguaje con una finalidad negativa, ya que etiquetan a sus rivales y enemigos

Otro considerando suele ser el desmerecer las críticas, las instituciones y la disque libertades de la democracia.

La democracia es el destino de humanidad; la libertad, su brazo indestructible”: Benito Juárez García

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