Trump, un personaje de realidad aunque parece de ficción

Una y otra vez sale de sus momentos de amenaza con base en maniobras dignas de un personaje de la televisión. Supera obstáculos y su reelección se ve cercana

Fotografía: Twitter @realDonaldTrump

Por Carlos Cham

En su faceta de empresario y millonario, Donald Trump tuvo participaciones constantes en series televisivas, así como en largometrajes producidos en Hollywood. Se dice que si querías tener una escena en alguno de sus edificios u hoteles el precio era incluirlo en alguna de las tomas, el papel interpretado siempre fue el de él mismo.

Trump siempre interpreta el personaje de Donald Trump y, ahora en el papel más protagónico de su vida, como inquilino de la Casa Blanca, podemos observar una sobreactuación al interpretarse. Nadie esperaba otro tipo de actuación.

También, los seguidores de “House of Cards”, serie producida por Netflix y protagonizada por Kevin Spacey, quien interpretó a Francis Underwood, un político sin escrúpulos que llega a la presidencia estadounidense mediante toda clase de triquiñuelas y un entramado de lo más obscuro. Durante (varios) lapsos de la serie, el presidente Underwood nos hace recordar a Trump, con discursos explosivos, desdeñando a los países del orbe, con los conflictos al interior de su partido, con su posible impeachment, montajes televisivos y, por supuesto, con la declaratoria de guerra al Estado Islámico (ISIS) en Oriente Medio durante la carrera para su reelección.

En este sentido, más allá de la ficción -al menos televisiva-, el personaje Trump, al igual que Underwood, ha evolucionado. Hoy es más difícil de leer que en sus días de campaña en 2016, cuando solo eran amenazas en contra de la contendiente demócrata, Hillary Clinton y “su relación” con Rusia, en contra del TLCAN (NAFTA, por sus siglas en inglés), contra el Medicare de Obama, contra el Acuerdo de París, en contra de ser “los policías” de Medio Oriente y, sobre todo, contra los bad hombres. Estos señalamientos exacerbados lo llevaron a la presidencia, a controlar el Partido Republicano, a mantener sus bases de electores y a ganarse el temor de propios y extraños.

Una vez situado en la presidencia, sus formas se fueron atemperando paulatinamente, pero sin quitar el dedo del renglón de aquellos dichos de campaña, echando para atrás el TPP, retirándose del Acuerdo de París y del Pacto nuclear, amenazando a todos los países con  subir los aranceles pero consigue los acuerdos comerciales, como el caso con China y el tratado norteamericano, donde en la firma reciente del T-MEC menciona de manera socarrona que “México ya está pagando por el muro que prometió”.

El personaje sigue con la trama inicial. Otro ejemplo fue su participación en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, en donde denostó a aquellos “profetas del apocalipsis”, mientras, en Estados Unidos comenzaba el juicio de destitución en contra suya.

Este protagonista sigue con su guion y el mundo entero nos hemos dado cuenta. En los momentos donde todos creíamos que iba a caer, él resurge, cambia los diálogos y entrampa al coestelar en turno.

Cuando todo parecía que era inevitable la reedición de la Guerra del Golfo, después de abatir al segundo hombre más poderoso de Irán y de la reacción feroz de la milicia iraní, Trump decide no presionar el -botón rojo- y todo vuelve a la normalidad.

En medio del impeachment, propone un “plan de paz” en Medio Oriente, planteando que el Estado Palestino tenga su capital en Jerusalén. Trump sabe que no será aceptado esta propuesta y también sabe que saldrá bien librado del juicio político y conseguirá su reelección en noviembre, por lo que el mundo va a seguir lidiando con las andanzas de este peculiar personaje en la segunda temporada. 

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