México, la frontera vertical

Por Carlos Cham

“Nos preocupa la ausencia de medidas humanitarias efectivas, centrando la operación en un aparato de represión y no en atender las necesidades más elementales de seres humanos extremadamente castigados por unas precarias condiciones de vida”, mencionó el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos en el Sureste Mexicano.

Por su parte, el colectivo Pueblo Sin Fronteras dijo que “México ha tomado el lado del racismo y la cobardía por encima de la vida de seres humanos, sus hermanas y hermanos centroamericanas y centroamericanos, el futuro de quienes México ha vendido a Trump.”

Estos comentarios por parte de los citados colectivos que enfocan todo su esfuerzo en la observancia de derechos humanos y ayuda a los migrantes centroamericanos (en su mayoría), caribeños y sudamericanos en su paso por México, podrían haberse leído sin ningún tipo de estupor en tiempos de Calderón o de Peña, sin embargo sorprende que haya sido en la administración de López Obrador. Y causa asombro debido a la visión y a los dichos constantes del presidente mexicano de total respeto a los derechos humanos de todas las personas en suelo mexicano.

Sabemos que existen muchas presiones desde la Casa Blanca, tales como la amenaza de subir aranceles a productos mexicanos o, en ese momento, retrasar la firma de ratificación del T-MEC, pero, ¿México se debe supeditar a las amenazas de Trump en materia de comercio e intercambiarlas por políticas migratorias? La respuesta es no, es mezclar peras con manzanas, sin embargo no tenemos la fuerza necesaria para hacer frente a dichos amagues, empero, al parecer, tampoco tenemos clara la estrategia en materia migratoria.

En este sentido, el mismo AMLO repudió la actuación de la otrora Policía Federal cuando en 2017 impidieron el paso de cientos de migrantes con fuerza excesiva y nulo respeto a los derechos humanos. Ilusionaba observar el convenio firmado en abril del año pasado,  por López Obrador con Michelle Bachelet, alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, para la capacitación en esta materia de la Guardia Nacional, sin embargo lo visto a principios de esta semana nos hace recordar los gobiernos punitivos que vivimos en el pasado y, también, la frase del académico especialista en migración, Eduardo González, cuando refiere que México es una “frontera vertical” para todos los migrantes que intentan ingresar por nuestros límites del sur, y ahora, parece que también nos convertimos en ese muro limítrofe que tanta indignación produce.

Ahora bien, posterior a los sucesos ocurridos entre la Guardia Nacional y la primera caravana migrante del 2020, el gobierno mexicano reaccionó conforme al “manual” e intentó hacer un registro de todas las personas que intentaban cruzar a suelo mexicano, pero como sabemos, la infraestructura es insuficiente y estas caravanas serán cada vez más frecuentes y nutridas.

Otro factor a considerar es que, en año electoral en Estados Unidos, Trump seguirá con su discurso antiinmigrante para mantener a sus partidarios, conseguir nuevos adeptos que coincidan con su visión nacionalista y continuará con las amenazas hacia nuestro país, por lo que Francisco Garduño, comisionado del Instituto Nacional de Migración, en conjunto con el canciller Marcelo Ebrard y el mismo presidente, deberán de plantear una estrategia real, transparente y de largo aliento en materia migratoria.

Fotografía: Asier Vega

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