La política y lo simbólico

Gabino Garay


“En política no importa tanto lo verdaderamente cierto, sino lo simbólicamente verdadero”. No recuerdo de momento a quién le copié la idea central del anterior aforismo, pero me gustó.

El asunto es que, sobre todo, en el ánimo de los votantes, casi nunca importa la sustancia de las cosas en sí, el fondo y soporte real y técnico de las propuestas de un candidato, sino que atine bien y se acople al ánimo y expectativas de los votantes; y ahí tenemos: palabras, gestos, actitudes y una que otra grandilocuencia fantástica para lograr la simpatía política, y también muy importante: identificar muy bien al adversario y afianzar en el ánimo de los votantes que es mucho peor de lo que en realidad es. Así de pobre es la democracia real (al menos en una primera elección).

Recordemos por ejemplo lo que pasó en la campaña de Vicente Fox: Aquella estatura, aquel vozarrón y aquellas contundentes promesas de echar para afuera “las tepocatas, alimañas y víboras prietas”, con el plus en que fue convertido el error en un debate: Aquel “Hoy, Hoy, Hoy”.

Recordemos también que el proyecto de Peña Nieto fue muy apuntalado por “La Gaviota” y que por la figura de Peña Nieto muchas damas le gritaban: “Enrique, bombón, te quiero en mi colchón”.

Recordemos también que a  AMLO le sirvió mucho su ataque a la corrupción, su sencillez y austeridad; y también posicionar a su principal adversario como alguien gandalla y lejano a la gente.

Sin embargo, y sobre todo a nivel municipal, no todo es simbología. Para muy bien, me parece, se ha implementado la reelección y ésta, necesariamente, se logra con hechos, pues en poco tiempo se diluyen los espejismos de la campaña y el buen servicio es lo que en su momento puede garantizar un refrendo de gobierno.

Es el caso, según me parece, con el Alcalde de El Salto. Va muy bien, en comparación con las anteriores administraciones. Es en la posibilidad de la reelección municipal donde se confirma la certeza de otro aforismo que leí de Oscar Mario Beteta: “La política es espectáculo y sustancia”.

En conclusión: considero que la reelección en los municipios es buen inicio de madurez democrática. Para  los estados y la Federación es todavía muy peligrosa; allí se requieren contrapesos e instituciones muy sólidas.

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