Horus – Ratificación de Mandato, instrumento para conservar el poder

Andrés Manuel López Obrador, siendo jefe de gobierno de la ciudad de México, hacia el año 2004 sometió a consulta ciudadana la “Ratificación de su Mandato”, misma que le favoreció con el 95 por ciento, en cifras redondas. Hacia 2011, Enrique Alfaro, entonces presidente municipal de Tlajomulco, realizó también su ejercicio de consulta ciudadana para la “Ratificación de Mandato”, cuyos resultados le favorecieron igual a que AMLO, con el 95 por ciento.

Para ambos  gobernantes este ejercicio significó oxígeno puro a su ya creciente popularidad, por los resultados positivos  obtenidos, lo novedoso de esta práctica ciudadana y lo atractivo que fue para muchos analistas y politólogos estudiosos de las ciencias sociales; por otro lado,  resultó significativo también que fueron gobiernos surgidos de partidos opuestos al oficialismo gubernamental, quienes impusieron la agenda de cambio hacia un modelo de gobierno abierto y de mayor participación ciudadana de manera directa, en los quehaceres de lo público. Modelo al que por cierto el PRI-gobierno enderezó toda una estrategia de críticas y descalificaciones a lo que ellos ni siquiera intentaron acercarse, expertos como fueron en la manipulación de los ejercicios democráticos.

LOS PONES, TÚ LOS QUITAS

Bajo la premisa de “la revocación o ratificación de mandato” como un derecho ciudadano, Movimiento Ciudadano (MC) asume la obligación de generar las bases normativas, condiciones y herramientas necesarias para que los ciudadanos participen y decidan en la vida pública. En esta lógica, durante la administración de Enrique Alfaro al frente del Ayuntamiento de Guadalajara, en 2016, se aprobó el Reglamento de Participación Ciudadana para la Gobernanza, que en su artículo sexto, fracción XXIII, contempla a la Ratificación de Mandato como un mecanismo de participación ciudadana directa y de rendición de cuentas por medio del cual se somete a escrutinio de la población la permanencia o no del presidente municipal en su cargo, ejercicio que deberá ser llevado a cabo dentro del primer cuatrimestre de la segunda mitad del periodo de gobierno en cuestión. En aquel año,  los reglamentos de participación ciudadana de los municipios gobernados por MC fueron ajustados al modelo del de Guadalajara, reglamento con el que los y las presidentes municipales se sometieron a escrutinio y del cual todos resultaron, sin excepción alguna, ratificados en sus mandatos por los ciudadanos de cada municipio

No obstante tratarse, la ratificación de mandato, de un mecanismo de la democracia participativa directa y constituir un mecanismo alternativo a las limitaciones de la democracia electoral, su limitado conocimiento por la sociedad y la escasa difusión de sus alcances y significado real o de fondo, la mayoría de las consultas, aunque favorecieron al gobernante evaluado, tuvieron baja participación ciudadana en relación con la lista nominal y más distante aún del número de habitantes por municipio; poniendo quizás en entredicho la legitimidad de los resultados y su eventual vinculación hacia el principio de efectividad en los diferenciales reducidos entre los votos favorables o en contra para entablar algún tipo de impugnación.

Lo que quedó claro fue la  gran manipulación y manejo de la consulta por los aparatos y equipos de gobierno de cada municipio con tal abuso que, en muchos casos, los funcionarios municipales o sus familiares directos fungieron como presidentes o secretarios de mesas receptoras de la consulta.

Por otro lado, la mayoría de quienes acudieron a votar eran beneficiarios en alguna forma de los programas sociales manejados por el municipio y coordinados por líderes de colonias o zonas identificados con ciertos funcionarios del municipio; así también pusieron a funcionar el día de la consulta a todos los comités de colonos y juntas municipales de participación social, ciudadanos identificados por los beneficios y obras que sus líderes gestionan y que “gracias a ellos”, se han logrado. Con estas bases sociales de apoyo herramienta de la democracia participativa resulta funcional pero a la vez asimétrica para los grupos opositores o disidentes dado el aparato de gobierno al que se enfrentarían.

Si bien es cierto que un consejo de participación ciudadana es el responsable de llevar todo el proceso de la consulta, desde la convocatoria hasta los resultados y que ya existen posibilidades de que el IEPCJ, a petición de parte, lleve y conduzca esta loable tarea, también cierto lo es que las estructuras sociales de que dispone el gobierno municipal y su capacidad de movilización para un proceso de esta naturaleza, difícilmente puede ser igualado por lo tanto, al menos en Jalisco serán las consultas de ratificación de mandato un ejercicio más de las libertades democráticas pero de cuestionable legitimidad social.

TLAJOMULCO 2011-2020

Buenos propósitos democráticos reviste la Ratificación de Mandato como el nuevo Paradigma político de la Gobernanza, que por cierto en Tlajo vino a estrenarse en el 2011, para preguntarle a la gente si querían que Alfaro siguiera o no al frente de la  Presidencia Municipal. En aquel año, el hoy secretario del Ayuntamiento, hijo putativo de Margarita Sierra y prominente miembro del movimiento anulista del “Perro Fidel”, fue quien coordinó por el Ayuntamiento la estrategia y ejecución de la consulta ratificatoria de Alfaro, porque  en ese tiempo Omar Cervantes tenía ascendencia administrativa de gobierno sobre obras, programas y servicios de beneficio social directo y con ello el control de liderazgos territoriales. Por lo cual y en lo sucesivo hubo Omar Cervantes pa’ rato, aunque Alfaro lo haya quitado de secretario particular de Ismael del Toro por ineficiente y grillo (hubo muchas quejas en su contra, pero el poderoso Valenzuela y Sierra lo sostuvieron).

La ratificación del 2017, de Uribe aunque la coordinó Chava Zamora para MC, el real ejecutor fue Cervantes con lo que justificó el que le hayan dado la Secretaría del Ayuntamiento, que hoy pretende convertir en plataforma política de lanzamiento a la alcaldía o una de las diputaciones en juego; sus cuentas están a la vista: dominio de la base social más poder político igual a triunfo seguro. ¿Será?

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