¿A DÓNDE VAMOS?

Gabino Garay

A fuerza de acomodarse a las costumbres, hay que hacer un replanteamiento de propósitos y esfuerzos para arrancar un año más.

Como el bohemio del brindis del poema de Guillermo Aguirre y Fierro, no pretendo compartir para alguien buenos deseos, pues ni  me parece real, ni serio, sino solamente un cumplido social porque así se usa. No; personalmente siento mucho por esta vez no complaceros. Y sí deseo compartir la interrogante: ¿A dónde vamos?  Para interpretar el entorno, replantear el rumbo y determinadamente buscarlo para hacerlo realidad, en el entendido de adoptar la máxima de Domingo Faustino Sarmiento (Presidente de Argentina en 1868, apodado el Maestro de América) en el sentido de que “Querer es poder”.

Bueno, decirlo es fácil; lo complicado es realmente quererlo, pues es muy fácil caer en las tentaciones de los instintos primarios en lo cotidiano o mimetizarse con los borregos en lo político.

Dentro de tantos ámbitos que se pueden abordar, vuelvo al que ordinariamente me ocupa en éstas líneas: La Cosa Pública.

Es inminente la creación de otros tres partidos políticos por lo menos: Uno el del clan Gordillo, Redes Sociales Progresistas; otro, Grupo Social Promotor de México, del SNTE, reforzado con lo que quedó de Nueva Alianza,  y Encuentro Solidario, reciclado con lo que quedó del partido Encuentro Social. El de Felipe y Margarita, México Libre, está en proceso de completar los requisitos pero me parece que también va.

Más partidos pues. Disculpen la burda broma, pero parece que ya no procede preguntarnos ¿A dónde vamos?, y ni siquiera preguntar A dónde nos llevan, porque nos pueden contestar como el de la carretilla: “Ya los traemos”.

El hecho es que causa escándalo enterarse de que “En 10 años, cuatro partidos políticos extintos se llevaron cinco mil millones de pesos” (El universal cinco de enero 2020); y también causa escándalo constatar que esos partidos, con todo y haber “cumplido con los requisitos de ley”, en la práctica sólo sirvieron para hacerle el caldo gordo a los partidos fuertes, es decir: fueron comparsas para fortalecer proyectos que no eran de ellos. Esto se ha dado desde la hegemonía del PRI, con el PT, PPS, PARM, etc. Ahora se dio con el mismo PT y Encuentro social en apoyo a Morena. Como dice José Woldenberg: “Con menos del 44% de los votos la coalición casi llega a la mayoría calificada en la Cámara de diputados” pues para tener más diputados comparsas Morena registró varios candidatos suyos en el PT y en el PES en espacios estratégicos donde podían ganar, teniendo así una bien lograda simulación y un fraude a la ley. Urge, pues, otra reforma legal que impida trampas a la voluntad ciudadana, para evitar la simulación y la corrupción de los partidos grandes y la complicidad de los partidos chicos, pues ambas prácticas les resulta a “Los dueños” un monumental negocio.

Como conclusión: Por esta ocasión, el propósito es invitar al lector a QUERER ejercer sus derechos como ciudadano, informarse lo mejor posible para estar en condiciones de PODER participar con responsabilidad; para que no nos “lleven” otros, o lo peor: “ya nos traigan”.

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