Una década siendo feminista

El corazón está abajo y a la izquierda, juntas podemos cambiarlo todo. A una década en la que me hice feminista

Verónica Delgado

Comienza el año 2020 y con él una nueva década que deja un aire asombroso en la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres en México y en el mundo. Comienza por lo tanto  una década con una fuerza en diferentes colectivos feministas que han hecho acciones colosales y que han marcado con fuerza y mucha voluntad que se respeten los derechos de las mujeres en el ámbito laboral, social, político e incluso a nivel personal nos ha llenado de inspiración todos esos esfuerzos en colectivo que han generado importantes cambios sociales.

Leyendo a la escritora peruana Gabriela Wiener en su artículo del New York Times titulado “La década en que nos hicimos feministas”, en la edición del 2 de enero de 2020, logró que en retrospectiva interiorizara los movimientos feministas que lograron visibilizar lo que en decenas de años no había sucedido.

Y me fui al año 2010 recién egresada de la carrera de psicología y temerosa, con algunas heridas de acoso en la universidad, no me asumía como feminista; fue hasta el año 2015 con el movimiento social feminista de  “Ni una menos” donde millones de mujeres argentinas salieron a las calles abandonando el silencio a gritar sobre la violencia en contra de las mujeres.

Fue cuando entendí desde el fondo de mi corazón que era un llamado instintivo el que me llevaba a luchar fervientemente sobre los derechos de las mujeres en el municipio de Tlajomulco. Trabajando en un proyecto sobre seguridad y soberanía alimentaria en aquellos tiempos descubrí dolorosamente sobre la realidad de muchas mujeres que sufren de  diferentes tipos de violencia en Tlajo. El movimiento de “Mee Too” y “Marea Verde” y “Ni un Violador en tu camino” fueron sin duda una iniciación para seguir con el mismo ímpetu en cada una de mis trincheras, como mujer, como ciudadana, como psicóloga, como regidora, pero principalmente como humana.

Quise dedicar este espacio de esta primer edición del 2020 a una mujer que por seguridad omitiré su nombre, pero es una señora que vive en Tlajomulco, es una señora que trabaja haciendo el aseo, con timidez visitó mi oficina, dentro de la plática que tuvimos la invité a leer el periódico local La Verdad, recomendándole que es de suma importancia estar informadas de todo lo que ocurre en el municipio puesto que el conocimiento es poder, y para incentivar aún más la participación política de las mujeres la invité a que siguiera de cerca todo cuanto se aprobara en Cabildo y que estaba dispuesta a ayudarla cualquier duda que tuviera, le mostré el artículo que estaba en ese día, que se titulaba “Un violador en tu camino” del 9 de diciembre, le comentaba que la violencia en contra de las mujeres se manifestaba de muchas maneras y por eso era tan importante tener las herramientas para vivir otra realidad.

Cuál fue mi sorpresa que apenas abríamos el periódico cuando ella comenzó a derramar sus lágrimas con un sentimiento desgarrador, pues manifestó que vivía una violencia sistemática por parte de su pareja y temblando me decía que por favor fuera a su comunidad hablarles a otras mujeres sobre cómo salir de esa situación tan lamentable. Informaré en otros medios sobre las acciones concretas que realizaré como servidora pública en este municipio.

Quise desahogar en este número la década en la que me convertí en feminista porque sé con seguridad que mientras nos mantengamos juntas con solidaridad podemos cambiarlo todo, e invito a todas las mujeres de mi querido Tlajomulco a pensar y sentir un mundo sin violencia.

Inicia una década en la que el cambio cultural sobre visibilizar la violencia en contra de las mujeres ya es una realidad, no hay vuelta atrás y cada vez seremos más. Deseo que el movimiento feminista llegue con toda fuerza al municipio donde más de la mitad de la población somos jóvenes mujeres, y que llegue el día en el que tengamos a una mujer en la Presidencia de Tlajomulco.

Que llegue el día en el que ya no tenemos que hacer denuncias de violencia porque como sociedad evolucionamos. El corazón está abajo y a la izquierda, tenga la esperanza de que juntas trabajaremos por una década donde se erradiquen todas las violencias en contra de la mujer. 

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