Mujeres emprendedoras, sí las hay en Cajititlán

María Concepción Segura Maldonado comenzó desde siendo costurera de sus muñecas, ahora es quien les surce las capas a los Tres Reyes

Sandra Minerva Rosales Virgen

Desde pequeña encontró el gusto por la costura haciendo ropa para sus muñecas con pequeños pedazos de tela, su nombre es María Concepción Segura Maldonado.

Al terminar de cursar la primaria obtuvo su primer trabajo con la señora Pragedes en una mercería, quien la enseñó a bordar y tejer y le pagó un curso de corte y confección; también le regalaba la tela para que realizara sus trabajos.

Comenzó realizando trabajos por su cuenta, posteriormente trabajó para un taller de costura donde aprendió a elaborar trajes tipo sastre y uniformes ejecutivos; por cuestiones personales dejó de laborar en el lugar, pero el dueño le ofreció trabajo en casa prestándole dos máquinas y empezó a maquilar varias prendas, entre ellas, batas para trabajadores de gasolineras, overoles, ropa de trabajo y camisas de vestir. Desde hace cinco años aprendió a trabajar la mezclilla y con todo el conocimiento adquirido al paso del tiempo obtuvo la suficiente experiencia para echar a andar su sueño, su pequeño taller de costura.

Al principio inició con una compañera de trabajo haciendo equipo, comenzaron como empleadas de un ingeniero, después se integró su esposo, quien alternaba su trabajo con el taller y posteriormente sus hijos se integraron al equipo.

Entre las prendas que ha realizado están vestidos de novia, capas para los Santos Reyes de Cajititlán, sotanas para el párroco y para los acólitos; también ha confeccionado trajes para algunas de las bandas del pueblo.

Gracias al esfuerzo y trabajo ha logrado hacer crecer su taller, lo que inició como un juego de niñas hoy es un generador de empleos para otras mujeres trabajadoras, que son ejemplo de que se puede combinar la labor de madre con otras actividades, que les permite ser un apoyo para el sostén de la familia.

Ella es una mujer emprendedora, un ejemplo de constancia y dedicación que nos deja ver que se puede lograr mucho.

Una de las enseñanzas que esta labor le ha dejado es que compartiendo el conocimiento con los demás es la mejor manera de avanzar.

“Todavía falta mucho por hacer y crecer, seguir avanzando y no olvidar que los talentos son para compartirse y enseñar a los demás lo poco o mucho que uno sabe, es la mejor manera de hacer equipo”.

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