El 10 de diciembre fue un buen día para el Presidente y la 4T

Entre los eventos importantes de ese día se firmó en México la adenda del T-Mec

Carlos Cham

El 10 de diciembre será recordado por el presidente Andrés Manuel López Obrador y por sus seguidores como el -primer- gran día de la 4T, puesto que después de un 2019 lleno de vértigo y turbulencias, dimes y diretes, fallas en la estrategia de seguridad, una economía estancada y los programas sociales que no terminan por arrancar del todo, aquel día le salió todo bien.

Evo Morales se despedía de México luego de haber estado en calidad de refugiado político en nuestro país (posteriormente ahondaremos si fue buena decisión o no por parte del gobierno mexicano); horas más tarde, desde Estados Unidos llegaba la misiva que informaba que el llamado “súper policía”, Genaro García Luna, quedaba en manos de la justicia estadounidense para ser enjuiciado por los presuntos delitos de enriquecimiento ilícito y complicidad con el crimen organizado y, como colofón, ese mismo día en Palacio Nacional se firmaba la adenda que debería desempantanar la ratificación del T-MEC. ¡Qué día!

Ahora bien, enfocándonos solo en el tema del T-MEC, las reacciones de los involucrados fueron bastante festivas. Nancy Pelosi, demócrata líder del Congreso, lo celebró de manera vehemente, al igual que el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, incluso el mismo Trump, vía twitter, se mostró más que conforme con la firma de esta adenda. Al sur del río Bravo, el festejo permaneció por el resto de aquella semana; en “La mañanera”, en redes sociales, desde SRE o desde el Congreso mexicano solo hubo vítores y halagos para el Subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, quien negociara a toda prisa la firma y ratificación en el Senado mexicano. En Canadá, conforme al estereotipo, se mostraron satisfechos.

Sin embargo, las festividades duraron tan solo unos días, ya que al inicio de esta semana se desencadenó una serie de confusiones respecto a este acuerdo modificatorio, pues resultó que, como la revisión y antefirma se hizo -a puerta cerrada- entre Jesús Seade, Chrystia Freeland y Robert Lighthizer y sus respectivos equipos, se dio a conocer que, posterior a la presurosa ratificación por parte del Senado, se habían burlado algunas cláusulas correspondientes al tema laboral para las empresas mexicanas.

En un ambiente nebuloso se dijo que siempre sí habrá inspectores estadounidenses dentro de empresas mexicanas para observar que los acuerdos se cumplan, incluso se habló de una hotline para que los trabajadores pudieran reportar anomalías en sus empresas y/o en los sindicatos. Ante este supuesto “madruguete”, Seade voló a Washington para reunirse con Lighthizer y aclarar el punto que tanto revuelo causó en nuestro país, a lo que el negociador estadounidense mencionó que estos “no fungirán como inspectores, sino que proveerán asistencia técnica y estarán sujetos a todas las leyes mexicanas” y que los paneles imparciales compuestos por miembros de los tres países siguen en pie.

Así pues, con este comunicado que dio tranquilidad, hasta al presidente, parece que este largo camino para la ratificación del tratado que sustituirá al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), llegará a buen puerto después de más de un año de negociaciones. Aunque, al momento en que se escriben estas líneas, falta la aprobación desde el Capitolio (donde cerrarán hoy su periodo legislativo), igual que desde el Parlamento canadiense. Aunado a esto, faltará revisar esta adenda, con todo y su  letra chiquita, para poder observar la parte técnica y, ahora sí, poder emitir una opinión objetiva acerca de este T-MEC y así valorar si aquel 10 de diciembre en realidad fue un día para celebrar.

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