La lucha del pueblo Sápmi ante el capitalismo

El Pueblo Sápmi, como ellos se autodenominan, es la única cultura reconocida como indígena del continente europeo, se calcula que el número de personas que se identifican como miembros de esta etnia son alrededor de 100,000, la cifra es aproximada, ya que con excepción de Rusia, ninguna de los naciones escandinavas, Suecia, Finlandia y Noruega, poseen estadísticas oficiales de quienes se identifica como Sápmi.

“Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron cierren los ojos y recen, cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros la Biblia.” Eduardo Galeano (1940- 2015)

José Luis Marroquín para VotánMx / Imágenes: Jonás Ocañas

El norte de Noruega es una región importante para el reinado del país por la gran cantidad de recursos naturales que se encuentran dentro de los territorios del Pueblo Sápmi.

Viajar por sus caminos admirando sus paisajes, sus montañas, fiordos y sus inmensos bosques, dejan una imagen impresionante de un mundo maravilloso en un país con políticas ecológicas sustentables. Estos territorios se encuentran dentro del círculo polar, un mundo al norte del planeta, es ahí donde se encuentra el pueblo Sápmi.

Beaska Niillas, activista Sápmi, en esta entrevista nos explica algo sobre la cultura de su pueblo, la problemática que enfrentan en sus territorios. Esta plática se llevó a cabo en otoño de 2018.

En los principales medios de comunicación del mundo regularmente encontramos noticias o encabezados de notas periodísticas que nos hablan de culturas milenarias que lentamente van desapareciendo, tribus y asentamientos de pueblos indígenas que son sistemáticamente arrasados por el capitalismo y su voraz apetito por los recursos naturales.

Asentamientos que por generaciones han pertenecido a los pueblos originarios, centros ceremoniales que son expropiados, explotados o invadidos por las compañías nacionales y transnacionales del mundo sin importar los efectos de sus acciones.

En Latinoamérica, el efecto del capitalismo en complicidad con las políticas públicas de sus gobiernos es la amenaza más directa y más clara.

Poco a poco las tradiciones de estos pueblos van desapareciendo y con ello una parte importante de la historia de la humanidad. Esto a pesar de que en septiembre de 2007 se aprobó la resolución por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.

La resolución en unos de sus párrafos estipula que el derecho de los pueblos originarios son iguales a todos los demás pueblos. Se reconoce la urgente necesidad de respetar y promover los derechos de los pueblos indígenas que derivan de sus estructuras políticas, económicas, sociales y de sus culturas, de sus tradiciones espirituales, de su historia y de su filosofía, especialmente en su derecho a sus tierras, territorios y recursos naturales.

En Oslo, Noruega, a 10 años de dicha resolución durante las celebraciones del Premio Nobel se llevó acabo el evento “Across Dividing Lines”. En este foro el tema principal fue “Derechos de los indígenas en un contexto de justicia social y protección del medio ambiente”.

El moderador Fred de Sam Lázaro, corresponsal de PBS News, expuso los dos temas a discusión, primero el proyecto Dakota Access Pipe Line (DAPL) que implica la construcción de un oleoducto subterráneo con una longitud de mil 870 kilómetros de longitud que inicia en Dakota del Norte y concluye en Datoka, Illinois, en Estados Unidos de Norteamérica.

El segundo proyecto a discusión es la reactivación de la actividad minera por parte de la compañía NUSSIR ASA, Arctic Minerals Company, que cuenta con la concesión del gobierno para la explotación de los yacimientos de cobre en la region de Finnmark en el norte de Noruega. Ambos proyectos afectan directamente a las comunidades indígenas.

El primero atravesando los lugares sagrados de las tribus de Norteamérica y el segundo los territorios habitados por los pueblos indígenas Sápmi.

Este último es el tema principal de lo que aquí estamos documentando en la voz de Beaska Niillas, activista Sápmi, quien vive en Deatnu, Noruega, en la región de Finnmark. Beaska comparte su opinión acerca de proyectos de “Desarrollo para la región”, entre ellos la actividad minera por parte de Nussir (Artic Minerals Norway) quien recientemente inició la explotación de dichos recursos en los territorios Sápmi.

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