Editorial | Los caballos que corrieron

Los Caballos que corrieron…

No eran grandes ni eran chicos…, dice la letra de aquel famoso corrido que ilustra las carreras “parejeras” de caballos, después  convertidas, este tipo de galopadas, en toda una tradición de la fiesta y cultura rural mexicana. De tal manera se arraigaron estos eventos al aire libre en los diferentes pueblos, municipios o incluso rancherías del país, que podemos ver “tastes” o carriles, incluso improvisados, en todo aquel pueblo donde caballos existan.

Como toda  competencia, los ánimos y las emociones juegan un papel importante que acompañan a los espectadores, a los jinetes, a los propietarios de los caballos que compiten y por supuesto a los apostadores y a los organizadores; todos retratados en la narrativa de este corrido, del que por cierto existen diversas variantes que originalmente compuso un autor desconocido, pero que registró oficialmente Luis Pérez Meza y del que Antonio Aguilar hiciera un película en 1964.

 La fiesta, la música, el cruce de apuestas (negocio principal de las carreras), el alcohol, y los  ánimos encendidos hicieron que el Gobierno Federal reglamentara estos vernáculos eventos, que por sus condiciones no han sido pocos los hechos trágicos que se han sucedido en torno a ellos, tanto que se han escrito y difundido crónicas y canciones que dan cuenta de lo sucedido.

El Gobierno Federal a galope

El 19 de octubre de 1943, por decreto del Presidente  Ávila Camacho se crea la Comisión Nacional de Carreras de Caballos; desde entonces y hasta la fecha, la Secretaría de Gobernación, a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos, con fundamento en la Ley Federal de Juegos y Sorteos y su Reglamento, es la entidad gubernamental responsable de  regular, vigilar, y reglamentar, en este caso, las carreras de caballos con cruce de apuestas. Esto es, autoriza competencias por temporadas, establece cuotas que se deben pagar a la Secretaría de Hacienda, puede modificar autorizaciones y cancelarlas incluso, etc.; de tal suerte, que existe un robusto y vigente marco legal de índole federal de estricto cumplimiento que sólo le deja a estados y municipios otorgar el “visto bueno” para la realización de este tipo de eventos en sus espacios territoriales y ámbitos de reglamentación local, que por supuesto no contravengan la legislación federal de la materia. 

En este sentido, no es extraño observar tastes literalmente abarrotados de espectadores y apostadores funcionando a la vera de carreteras y autopistas,  con toda libertad y bajo la custodia de la policía, seguramente local, pues toda actividad que se hace de manera legal, es abierta a la vista de todo ciudadano  y transparente su ganancial económico.

Tlajomulco y la parejeras de “La Guancha”

Es claro que las carreras parejeras representan un jugoso negocio en que ganan el organizador,  los apostadores, los dueños de los caballos y hasta los jinetes, y colateralmente ganan también quienes  mueven cierta actividad económica-comercial con lo que ahí se consume o se requiere. Negocio al fin, debería cumplir con los requisitos de ley, lo que no se cumple en el carril de “La Guancha”, cuyo predio tiene en comodato, otorgado por el H. Ayuntamiento de Tlajomulco, la Asociación de Charros de “Santo Santiago” desde el año 2009. Pero, ¿qué personaje se encuentra detrás, a quien por diez años le han solapado esta franquicia, le han permitido violentar toda la reglamentación, federal y municipal, para que siga organizando, “tolerada o Impunemente”, carreras parejeras con cruce de apuestas y cobrando el ingreso al carril?

Veamos: el comodato mediante el cual fue entregado el predio donde se localiza el carril establece que se entrega para fomentar el deporte nacional de la charrería, practicarla, hacer entrenamientos y realizar carreras de caballos sin fines de lucro, entre otras, de tal forma fue el apoyo otorgado por la autoridad municipal a este deporte que en distintas ocasiones y de diferente manera entregó materiales de construcción y herrería, con lo que de inmediato construyeron el carril.

Muy pronto se supo que en ese lugar hacían competencias de carreras de caballos con cruce de apuestas, que había venta de bebidas alcohólicas y se cobraba por el acceso; todo sin los permisos oficiales, gracias a las influencias del regidor José  Ángel García Márquez, “el profe”, a la sazón verdadero cerebro de los Charros de Santo Santiago, quien justificó la realización de carreras bajo el argumento de sacar fondos para la construcción de un lienzo para uso de los charros del pueblo. Si, nomás que todo lo hacía violentando la ley y el orden al que estaba obligado a cumplir cómo regidor, sobre todo, por ser director de una escuela primaria, comunidad a la que debía dar el mejor ejemplo de congruencia y rectitud; pero nada de eso.  Semana tras semana en temporadas, siguió organizando sus carreras, cobrando las entradas y obteniendo los gananciales producto de las apuestas, dinero de los cuales no ha dado cuentas a sus agremiados o no satisfactoriamente, por las quejas y reclamos que muchos de ellos han manifestado, algunos de los cuales prefirieron separarse de la asociación del “profe”, al frente de la cual lleva ya algunos periodos, o puso a alguno de sus incondicionales.

De tal grado resultó el uso o abuso lucrativo del carril de “La Guancha”, que las evidencias y denuncias por las fuertes cantidades de numerario que se apostaban, y la presencia dominante, cada vez más evidente, de “señores poderosos” de la región, y  luego de la nota publicada en el diario “La Jornada” el 7 de abril del 2013, el entonces presidente municipal de Tlajomulco, hoy alcalde de Guadalajara, ordenó la clausura del carril, declarando al respecto, “porque se desvirtuó el uso del espacio y se mintió a la autoridad municipal que entregó el predio en comodato para promocionar el deporte y lo convirtieron en –un lugar de apuestas clandestinas- algo ajeno; por lo que procederemos a la cancelación del comodato”.

Lamentablemente todo quedó en bla, bla, bla, bla, los hechos no mienten, y  pocas semanas después gracias a la intervención, seguramente, de un regidor incondicional del “profe”, las parejeras con el cruce de fuertes apuestas volvieron con la normalidad de siempre, explotando el carril una asociación de charros tan disminuida que con su membresía no alcanza para integrar un auténtico equipo charro, dicen, que no participa en campeonatos, ni justas propias del deporte nacional, menos pueden asumirse representar a los de su gremio a nombre del municipio.

Imposible reconocer que los gananciales producto de organizar carreras de caballos clandestinas, toleradas o permitidas por el municipio, hayan sido invertidos en obras para un lienzo charro, ¿en dónde o cuáles obras?, no se aprecia ninguna, o ¿dónde quedó todo el dinero producto de las tantas carreras organizadas  por los charros de Santo Santiago para construir instalaciones el ese predio?, solo el presidente de la asociación o el verdadero líder de ellos podrá darle una respuesta creíble al pueblo que intrigado se pregunta ¿dónde queda el dinero de las carreras de “La Guancha”?.

Las parejeras en manos de Lutero

Así parece haber quedado demostrado cuando el lunes de esta semana el carril fue clausurado por indicaciones de la Secretaría General, al frente de la cual se encuentra un abogado citadino que no consideró que su jefe, el alcalde, y el síndico provienen y se identifican con la comunidad campirana propensa a la charrería y las parejeras, quienes montados en su macho se olvidaron del juramento cuando protestaron sus cargos de “cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen”  al ordenar la reapertura sin mayor trámite del clausurado carril para realizar carreras y cruzar apuestas impunemente al violentar toda la normatividad que rige y hace perfectamente legal este tipo de eventos.

 Al respecto se dijo que con los organizadores había compromisos de campaña. Lo anterior supone que todo aquel haya apoyado una campaña adquiere patente de corso para violentar la ley, solo por ser presidente o líder de los charros. Cabe que nos preguntemos ¿Qué dirá el líder mayor de la refundación de Jalisco, al respecto?                

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