La fuerza neoliberal

Gabino Garay

La Carta Magna establece en el Artículo 39: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo… tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno…”

Suena muy bello, pero no deja de ser SÓLO UN GRAN IDEAL. Es un bello texto, como muchos otros que sirven de inspiración para pocos de buena fe y de instrumento útil para muchos (políticos, pastores, etc.) que los utilizan como señuelo para ocultar detrás grandes manipulaciones.

Acabamos de tener la noticia de la firma de la redacción final del llamado TMEC, el tratado comercial entre México, EUA y Canadá.

Se dice que es un gran logro para el C. Presidente de la República, quien lo ha buscado con denuedo. Pero ¿cómo cuadra esto con la 4T? El tratado comercial tan anhelado no es más que la continuidad de lo que planeó y logró ejecutar el INNOMBRABLE Salinas; es un producto neoliberal. Y si se había insistido en que el neoliberalismo es un fraude, ¿a dónde vamos pues?.

La moraleja que brota en automático para el proyecto de la 4T es que siempre debió pronunciarse después de cada promesa de campaña en sustitución de lo que antes se decía: “Si Dios lo permite”,  AMLO debió pronunciar: “Si lo permite EUA”.

Con esta ya van dos transformaciones pero del proyecto de gobierno. Recordemos que el primero era respecto a los migrantes; el propósito era darles excelente trato y trabajo temporal; nada parecido a perseguirlos con la Guardia Nacional después de la amenaza de Trump de castigar con aumento de aranceles a productos mexicanos si no se controlaba el flujo migratorio. Hasta Solalinde se convirtió en apóstol del cambio de proyecto pidiendo a los LeBarón que se definan si están a favor o en contra de México. Y como él una pléyade de apóstoles incautos.

También se había insistido en la autosuficiencia como alternativa a los tratados comerciales; un verdadero disparate en tiempos de la globalización. Ahora, falta que se dé marcha atrás al proyecto de quemar carbón en lugar de utilizar las energías renovables. Menos mal que a veces la realidad se impone para bien; aunque en muchas otras, se imponen los intereses del poderoso vecino del norte, que por cierto, desde la Independencia siempre ha ejercido un poderoso control sobre muchas acciones del gobierno mexicano; ha obtenido lo que ha querido y nos ha gobernado como no hemos podido.

Bueno sería que el C. Presidente tome como ejemplo a aquel gran presidente izquierdista español Felipe González, quien al gobernar fue modificando paulatinamente muchas ideas y propuestas que traía, ante una realidad que demandaba acciones incompatibles con su ideología. Varios años después haría un gran pronunciamiento justificatorio:  “Cuando fui presidente aprendí a pasar de la ética de los principios a la ética de las responsabilidades”.

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El caso de García Luna me parece complejo y tenebroso. Pero lo que sí sabemos es que Alfonso Durazo (Secretario Federal de Seguridad) ya lo condenó en su irresponsable comentario.

La fiesta de Naasón y la falta de respeto a Zapata, (ambos en Bellas Artes) y el robo del libro por el embajador en Argentina son evidentes signos del fracaso moral de la 4T.

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